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domingo, 30 de noviembre de 2008

Regreso

Volví del Imperio mesmo...

¿Por qué una sopa de almejas, medio sandwich de atún y un enorme vaso de té frío cuestan 9 dólares en un sitio snob como Panera mientras que en una horrible parada de la Autopista Regional del Centro una arepa de queso y una Coca Cola te salen por 21 bolívares "fuertes"?

lunes, 25 de junio de 2007

Unas notas acerca de cinco semanas en China (segunda parte)

6
La nota 5 de la primera parte de esta micro-crónica origina la siguiente: nunca pensé que fuera tan cierta la obsesión de la mujer china por verse pálida. Chicas juntas, tomadas del brazo, comparten el parasol. Paraguas y parasoles en todas las aceras, haya o no haya sol. Artefactos todos que por supuesto amenazan ojos y orejas de los transeúntes desprevenidos. En Beijing vi largos guantes que cubren la piel de manos y brazos y hasta un velo para cuidar el rostro.





Nota aparte, el extraño "sentido de la ocasión" de las chinas: aún no encuentro la lógica de usar vestido y tacones para ir a un parque con montañas rusas y atracciones acuáticas de las que sales empapado. Para muestra un botón:



7
En Shenzhen la luz eléctrica deben regalarla; de noche el calor aprisiona a la ciudad, exprimiendo a los edificios y las calles haciendo que goteen chorros de luz que se derrama por el cielo (Sonó bien ¿verdad? no se emocionen, me lo fusilé de John Dos Passos :))




Soberbiamente iluminada, no solo por fuertes luces que apuntan desde abajo a los edificios y avisos comerciales de todo tipo, luces de neón que forran los edificios cambian de colores; rojo, verde, azul (me dijeron que eran los nuevos LEDs para iluminación dinámica, me declaro ignorante), diseños de ideogramas chinos y animaciones que aparecen, cambian y desaparecen. Y si está lloviendo, con ese montón de peatones chinos con paraguas, solo falta una patrulla volando para sentirse un extra en Blade Runner

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Aja, mucha tecnología pero la conexión a internet terrible; lenta, inestable y ni un puto cybercafe o centro de navegación en sopotocientas cuadras a la redonda excepto el del hotel (groseramente costoso). Extraña la baja calidad de las conexiones (en el hotel o en la empresa era igual) viendo el gran empuje en comunicaciones, la enorme infraestructura y la compleja plataforma de valor agregado que poseen ¿Mucho control de las comunicaciones? ¿Demasiados Firewalls en mi camino? ¿Muchos puertos bloqueados?

Imposible ubicar una tarjeta pre-pagada para llamadas telefónicas excepto en las oficinas de Huawei aunque, no lo puedo negar, un botones se ofreció amablemente en buscarme un taxi para que pudiera comprar una. Claro, quizás era uno de los pocos pendejos que necesitaba una tarjeta pre-pagada para llamar en un país donde todo el mundo carga un celular y además GSM; asombrosa la obsesión de los chinos con los teléfonos móviles. La avenida donde se encontraba el hotel, Av. Huaquiang, cientos de negocios de ventas de celulares, uno al lado, arriba, adentro, abajo del otro. Una cuadra completa con microtiendas de venta y fabricación de teléfonos. Si, literalmente fabricación: talleres donde un montón de jóvenes y adolescentes sueldan chips y ensamblan tarjetas para construir la copia del teléfono que usted desea.



¿Será que esos teléfonos son de tan mala calidad, con un tiempo medio de vida tan corto, que se justifica esa cantidad de negocios unos vecinos de los otros?

9
Los negocios de celulares no están solos; cámaras digitales, reproductores MP3, MP4, laptops, computadoras, equipos de sonido, video, televisores, radios y por supuesto los "dividí muvi, dividí muvi" de los acosadores y fastidiosos vendedores callejeros. Todos estos negocios llenos de compradores y muchos abiertos hasta las 9 ó 10 de la noche. La Av. Huaquiang todo un canto consumista a la nueva China.



Cuatro KFC y tres McDonald's en solo dos cuadras. Pizza Hut, Mango, Starbucks, Levi's, Wrangler y no se cuantas más franquicias de ropa y comida, tanto chinas como internacionales. Joyerías, sushi, peluquerías, sushi, discotiendas, jugueterías y más sushi. Hasta buhoneros de la electrónica vendiendo discos duros y memorias de PC de segunda mano.



¿Los precios? bastante baratos, las cosas originales (o por lo menos eso creemos que eran) con precios similares a EEUU. Los productos "tapa amarilla" mucho más económicos aún sin el regateo de rigor, aunque en muchos casos la calidad deja mucho que desear; MP3 players o pendrives con vida útil de dos semanas por ejemplo -tengo la impresión de que mi Adaptador multiple de memorias a USB de US$3 apróximadamente ya pagó lo que costó-. ¿Las copias descaradas? eso ya amerita otra nota.

viernes, 22 de junio de 2007

Unas notas acerca de cinco semanas en China (primera parte)

1
Queda lejos, bastante lejos, demasiado lejos: 9 horas Caracas-París, seis horas de espera en Charles De Gaulle para la conexión, 10 horas París-Hong Kong suman 25 horas de viaje de ida y en AirFrance no te proporcionan el alambre. De regreso fue más ya que la conexión era al día siguiente y no quedó más remedio que pasar una noche en París (que maluco ¿no?).




El vuelo llega a Hong Kong, pero aún no se ha llegado; hay que tomar un autobús hasta Shenzhen que en teoría no debería estar a más de una hora. Pero aquí es cuando la cosa se pone surrealista: Hong Kong, siguiendo la política de "un país, dos sistemas", continua siendo capitalista bajo un régimen comunista con el status de Región Administrativa Especial, que en el fondo es como tener dos países en uno; después de realizar la inmigración en el aeropuerto de Hong Kong debe realizarse nuevamente al cruzar la frontera de la provincia de Guangdong, bajando del autobús con todo el equipaje y saliendo por el otro lado para volver a montarse en el autobús. Además hay que contar otro punto de control intermedio donde además de pedir un papel para el control de lo que supongo es la gripe aviar hay otro nuevo sello en el pasaporte. O sea, que un viaje en autobús de cuarenta minutos termina convirtiéndose en un viaje de hora y media.



Doce horas completas de diferencia horarias dificultan el adaptarse, más en la venida que en la ida (el que sepa la razón de esto se le agradece el comentario).

2
Lo primero que te das cuenta al llegar a Shenzhen: hace calor, bastante calor, demasiado calor y lo peor, húmedo, muy húmedo, demasiado húmedo. Nada de brisa, sudas y te empapas, es una ciudad sauna ¿Será el clima distinto en otra época del año? Al parecer en diciembre y enero la cosa mejora notablemente a promedios de 17°C. La ciudad es un puerto y como buen puerto en ciertas partes huele mal, las alcantarillas te atacan y te golpean (¿nivel freático muy alto?), lo que en cierta forma se siente contradictorio porque...

3
La ciudad es moderna, con grandes avenidas, enormes y cristalosos rascacielos (tiene el edificio número 14 entre los más altos del mundo: la torre Shun Hing Square de 325 metros de altura).



Un moderno, cómodo y eficiente metro. Amplias aceras, una gran cantidad de autobuses, no llegué a usarlos pero parecían cómodos y sorprendentemente los vi (excepto algunas pocas ocasiones) bastantes aliviados de pasajeros (por lo menos no vi a nadie colgando de la puerta). Todos deteniéndose en su parada, aunque algunas veces bien atravesados ocupando los dos canales, para recoger o dejar pasajeros.



4
Hay gente, mucha gente, demasiada gente, gente en las calles que camina, se empuja, te empuja, bicicletas que casi te llevan por delante y nadie dice nada, ni se disculpan ni se molestan ¿Será que miles de años de tener que convivir y trabajar juntos crean está lubricación social que ha evitado que se hayan matado entre ellos y construido cosas como la Gran Muralla?




Me avisan el día que vean a dos choferes venezolanos que acaban de chocar discutir del accidente mientras comparten un paraguas por la lluvia (al final creo que todo lo arreglaron con 50 yuans como satisfacción por el retrovisor caído en el cumplimiento del deber).

5
Esta parsimonia china origina una de las primeras cosas que causa curiosidad: la poca ortodoxa forma de cruzar las calles que tienen; una avenida de cuatro canales, el semáforo en verde para los autos, en algún momento algún peatón decide que ya como que esa luz roja ha durado mucho tiempo así que decide cruzar y tras él van el resto. Ese no es el problema, así lo hacemos en Venezuela, pero lo hacemos corriendo y con cara de susto. Aquí el estilo es algo diferente; se tiene que cruzar bien tranquilazo, mirando pa'l frente, hablandito con el pana, sin pararle bola a carros, autobuses o bicicletas. Y los carros ni un cornetazo, ni una mentaita de madre, solo recortan y pasan, algunos se detienen, otros pasan esquivando por centímetros a los peatones quienes se tienen que apurar para no ser pisados, claro, un apuro bastante simbólico. Igual, aunque el de a pie tenga el semáforo en verde, no importa, los carros que cruzan en la esquina pasaran mandados pisando a esa cosa que se mueve y que forma parte del asfalto llamada peatón.

Para el conductor cambiar de canal solo amerita poner la luz de cruce y un breve vistazo al retrovisor (o quizás no). Es pecado ceder el paso, al parecer hay una antigua maldición china que perseguirá a todos los choferes, hasta su quinta descendencia, que se les ocurra ceder el paso al auto de al lado, así sea obligatorio por una disminución de canales en la vía. "Pelearas tu puesto en la cola hasta el último retrovisor vivo" es el lema.

El otro hecho curioso del tráfico: bicicletas, motonetas y los híbridos ciclomotores. Abundan, en su forma normal o como triciclo, para repartir carga y/o transportar pasajeros. Si llueve o hay mucho sol, no hay problema, se usa un paraguas.




miércoles, 22 de noviembre de 2006

Unas notas acerca de una visita a New York

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1
Es una ciudad segura, muy segura, parafraseando a nuestro vice, excesivamente segura (claro, yo no salí de Manhattan ni subí más allá de la calle 80, aunque para los newyorquinos muy estrictos New York es Manhattan y nada más, los demás son, despectivamente, BBQ; Brooklyn-Bronx-Queens). Un resultado de la política Tolerancia Cero de mediados de los noventa del celebre alcalde Rudolph Giuliani.
Olvídense de las escenas del Vengador Anónimo de Charles Bronson, se puede caminar por el East Village, Soho o Greenwich a medianoche sin peligro, restaurantes y teatros están abiertos en zonas donde anteriormente los taxis no entraban ni de día y en sitios como el Lower East Side ahora los yuppies pagan millonadas por pisos superevalorizados que solo ellos pueden costear.

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No todo es una maravilla, extrañamente no se ven indigentes o adictos (o se ven muy pocos, que estamos acostumbrados a nuestra realidad tropical) y en realidad nadie sabe como desaparecieron, se manejan dos teorías, que supongo deben ser complementarias:
a) una economía pujante generó mejores oportunidades de trabajo y mejores programas de beneficio y re-inserción; al parecer los indigentes en New York son un indicador de la economía gringa, cuando las cosas empiezan a ir mal inmediatamente aparecen.
b) Rudolph Giuliani también fue llamado Adolph Giuliani; durante su gestión fue cuando más se realizaron denuncias de abusos policiales, exceso de fuerza y “resistencias al arresto”, al parecer se uso mucho la política de disparar primero y preguntar después.
Como sea, muchos newyorquinos consideran que se realizó una disneyficación de la ciudad y se ha perdido mucho de su esencia. La verdad es que por mí...mejor


2
Es una ciudad cara, en verdad costosa, el pasaje en el metro te cuesta US$2 (eso sí, tarifa plana), la entrada a un museo entre US$10 y 20, subir al Rockefeller Center US$32 (bueno, de alguna manera se hizo millonario el h. de p.), una hamburguesa en un restaurante regular (fuera de cualquier fastfood) te va a salir alrededor de los US$15, sin contar el tax de 7% y la propina, que en EEUU es prácticamente obligatoria ya que no cobran servicio y los mesoneros en general no tienen sueldo, viven de las mismas (eso si, son muy ambles). US$30 por una cena por persona es considerado algo económico, pero siempre puedes conseguir un supermercado que abre las 24 horas con un deli que vende comida ya preparada y a precios más accesibles.

3
Es una ciudad ordenada y sencilla para orientarse y recorrer; uptown arriba, downtown abajo, las avenidas van norte-sur, las calles este-oeste, todas se enumeran en orden creciente y se cruzan perpendicularmente en un damero (excepto Broadway que pasa toda atravesada en diagonal y la parte vieja del downtown donde las calles tienen nombre y están todas desordenadas, curioso, al contrario de Caracas, donde la parte ordenada es la vieja).

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Para moverse, el subway; soporrotocientas líneas que te dejan casi en cualquier parte que quieras, funciona a toda hora y nunca conseguí esa multitud de usuarios en el andem que tuvieras que esperar tres trenes para poder subir; o nunca lo utilicé en horario punta (cosa que dudo porque en verdad que lo usé seguido), o el horario punta es en verdad una punta bien afilada que no llegué apreciar, o la existencia de esa cantidad de líneas distribuye el tráfico humano a lo largo de la ciudad. Eso si, la mayoría de las estaciones horribles, húmedas y sucias, escaleras que suben, escaleras que bajan, flechas que señalan para un lado, para el otro. Y cuidado con las líneas que se usan, algunas a pesar de tener la misma ruta no se paran en todas las estaciones y otras veces están en mantenimiento y te lo dice un cartelito que nunca lees y te explica como sustituir “la línea 3 por la 5 con transferencia a la N si vas a más allá de la 132 o la 5 con transferencia en J si vas entre 128 y 42, etc., etc.”

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Es una ciudad multi-étnica; hay de todo y para todos, nadie te mirará extrañado y en cada esquina puedes conseguir una sorpresa. Para comer y engordar, un paraíso, en la semana que estuve comí francés, vietnamita, chino, griego e hindú, creo que hay más de 25.000 restaurantes en la ciudad. Siempre vas a conseguir alguien que hable español y en verdad conmigo fueron amables y ví mucha de esa misma amabilidad entre ellos y con los extranjeros.

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5
Es una ciudad con una oferta cultural enorme; teatros, museos, librerias. Como dije anteriormente, costosos. El teatro alrededor de los US$70 (aunque hay un sitio por Times Square donde puedes comprar las entradas del día a mitad de precio, pero son escasas y hay que hacerlo temprano que se agotan), como mi escaso ingles no creo que me permita dominar y disfrutar un músical de los clásicos (como Los Productores, por ejemplo) me decidí por Stomp, que la música con peroles no necesitan traducción, tienen una oferta los domingos a mitad de precio y en verdad que fue estupendo, un pequeño y pintoresco teatro Off-Broadway en el East Village.
Los museos, cada uno para pasar un día completo. Imperdibles; el Museo de Ciencias Naturales y sus dinosaurios, el Metropolitano y su colección de impresionistas, armas y armaduras y el MOMA y su sección de fotografía, diseño y post-impresionismo.

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Las librerias, curiosidad curiosa las enormes Barnes & Noble; tienen un café donde instalarte a leer y revisar revistas y libros sin que nadie te diga nada, todos con conexión wireless a internet, te cansas y sorprendes de ver jovenes estudiantes haciendo trabajos y/o estudiando cual si fuese una biblioteca.

6
El café es una mierda (aunque en los Starbucks se podía pasar por que los muffins son excelentes).