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jueves, 23 de abril de 2015

La historia de tu vida

¿Ha fallecido este blog?

Digamos que no y aunque sea mediante un comentario semifusilado de Goodreads vamos a aprovechar el día de San Jorge, día oficial del libro, para escribir acerca de una de las últimas lecturas realizadas y decir que esto no está muerto (aún).

Comencé a leer ciencia ficción de manera digamos seria cuando tenía alrededor de 15 o 14 años y llegué a ella porque me encantaba el género desde el cine y la televisión, devorador de todo lo que tuviera naves espaciales, armas de rayos, extraterrestres alucinantes y luchas estrambóticas. Con los años uno aprende a degustar otros sabores, le tomas el gusto a la cerveza, al picante, al curry, al campari y por supuesto a que la ciencia ficción sea una cosa más alla de Star Wars y Buck Rogers.


Ted Chiang escribe esa ciencia ficción con sabores nuevos que me hacen sentir como la primera vez que probé el pollo tandoori, una feliz sorpresa. Lo asombroso es que las ideas son sencillas (después que uno las lee) y no puedes dejar de pensar ¿Por qué no se me ocurren a mí estas cosas?

-La torre de Babilonia: unos albañiles asirios llegan a Babilonia para terminar de romper la bóveda de los cielos y poder alcanzarlo. Varios meses para subir por la torre y conocer a las personas que viven a lo largo de la misma mientras van dejando atrás (abajo) planetas y estrellas.

-Comprende: después de un experimento científico un hombre se va haciendo cada vez más inteligente hasta lograr poderes sobrehumanos, prácticamente un dios, pero resulta que no es el único ¿Serán aliados o enemigos?

-Dividido entre cero: una matemática logra demostrar que las matemáticas son inconsistentes y todo su mundo se derrumba, en mi opinión quizás el más flojo.

-La historia de tu vida: la humanidad hace contacto con unos extraterrestres que parecieran percibir el tiempo como una totalidad y no como una serie de eventos que se suceden ¿Cómo afectará esto a quienes logren entender su idioma?

-Setenta y dos letras: extraña ucronía fantástica en una Inglaterra del siglo XIX donde la revolución industrial se hace a lomos de golems creados por 72 combinaciones de letras del alfabeto hebreo. Extraña combinación de la cábala, conspiraciones ludistas-sindicalistas y una investigación para lograr salvar a la humanidad de la extinción.

-La evolución de la ciencia humana: escrito en clave de artículo periodístico para un revista científica en un futuro donde parte de la humanidad se ha elevado por encima del resto logrando avances asombrosos que los simples humanos no pueden entender ¿Para qué quedarían las revistas científicas si nadie puede entender estas nuevas teorías?

-El Infierno es la ausencia de Dios: Dios existe sin lugar a dudas y exige amor a través de las visitas de sus ángeles (algo desastrosas hay que decirlo) ¿Se puede obligar a alguien a adorar a su creador solo porque este así lo desea? ¿Es válido ese amor solo como una forma de alcanzar el Paraíso?

-¿Te gusta lo que ves? (Documental): Una droga que actúa sobre partes específicas del cerebro te hace ciego a la belleza (o fealdad) de los demás, impidiéndote de esta forma juzgarlos por su apariencia. ¿Es esto correcto o debería ser decisión del propio criterio? ¿Obligar a un comportamiento ético es ético? Escrito como si fuera un documental creo que es un tiro al suelo si alguien se decide y lo hace en forma de cortometraje.

Buenas premisas estrujadas y estiradas hasta el límite producen cuentos inusuales, quizás algún final algo flojo, pero una recopilación excelente, indispensable.

Poco productivo Ted Chiang. Hay muy poco, además de esto, publicado con su nombre.

De lo bueno, poco, dice el refrán.

domingo, 27 de abril de 2014

10 libros de fantasía que habría que leerse

Siguiendo con el post anterior, continúo con 10 libros de fantasía que me parecen indispensables. Quizás aquí soy menos general y no tan amplio ya que, aunque disfruto la fantasía, tiendo a preferir la ciencia ficción como lectura. Hay que leerlos con cuidado, a los escritores de fantasía les pareciera encantar alargarse en series de múltiples tomos y el "completismo" que afecta a muchos lectores del género es una patología que afecta el bolsillo, disminuye el tiempo para leer otras cosas y muchas veces carece de sentido.

Son libros que me parecen geniales, como todas las listas alguno quizá sobre, seguro que otros faltan:

El Señor de los Anillos, de J. R. R. Tolkien (1954)
Estuve a punto de no ponerlo en la lista. De libro de culto para unos pocos iniciados se ha convertido en un best seller de esos que llenan las vidrieras gracias a Peter Jackson y sus películas.
Pero no puedo dejarlo pasar, ESDLA marcó profundamente lo que sería la fantasía épica durante el siglo XX y es la causa de los cientos de clones que aparecían a cada rato y solo por eso es necesario leerlo. Como ocurre con cada adaptación cinematográfica, debe ser imposible leer estos libros sin que las imágenes de Alan Lee y John Howe nos vengan a la mente, lo que es una verdadera lástima con un libro tan lleno de descripciones como este.
No voy a mentir, lo que muchos ven como una virtud; las largas descripciones, las genealogías, las canciones y el arranque lento y pausado, son para muchos otros graves defectos que impiden continuar con la lectura.
Pero hay que intentarlo... si es posible olvidando lo visto en la pantalla.

La espada rota, de Poul Anderson (1954)
Curiosamente, el mismo año que Tolkien entrega la primera parte de su principal obra, Anderson publica otra historia de elfos... que no puede ser más distinta.
En La espada rota nos vamos a encontrar con una historia mucho más cercana de las sagas nórdicas, en un mundo de hadas paralelo al nuestro el reino de los elfos está en lucha con el reino de los trolls y un humano, robado en la cuna al nacer, será el encargado por el Destino de ponerle final.
Dioses vikingos, crueles guerreros, gigantes, trolls y unos elfos bien desgraciados para nada parecidos a los de Tolkien son los protagonistas de esta novela, corta pero intensa.

El perro de la guerra y el Dolor del Mundo, de Michael Moorcock (1981)
En mi opinión, un libro tan bueno que no parece escrito por Moorcock.
Urich Von Beck, mercenario y asesino alemán durante la Guerra de los Treinta Años llega a un castillo solitario al cruzar una zona desolada solo para encontrarse con un Lucifer cansado y arrepentido quien a cambio del alma (ya condenada) de Von Beck le asigna una misión: encontrar el Santo Grial para salvar a la humanidad y de esta forma obtener el perdón de Dios.
La novela es corta, con una idea muy interesante ¿puede el demonio arrepentirse de sus pecados? y el protagonista no es ese habilidoso espadachín de diálogos pomposos que tan frecuente describe Moorcock.
Hay unas continuaciones que nunca extrañé y más tarde Moorcock lo convirtió en otra re-encarnación de su Campeón Eterno pero eso es otra historia que puede dejarse a un lado.

Kalpa Imperial, de Angélica Gorodischer (1981)
Once relatos escritos por la argentina Gorodischer que sin ningún orden especifico nos cuentan historias grandes y pequeñas alrededor del" Imperio Más Vasto Que Nunca Existió".
Son pequeñas instantáneas, maravillosa y poéticamente escritas, que intentan representar el auge, caída y el nuevo auge de cualquier Imperio a través de la historia de reyes, emperatrices, guerreros, ladrones, hombres comunes, incluso una ciudad como protagonista.
Una verdadera maravilla narrada con el estilo de los antiguos contadores de historias.

Bosque Mitago, de Robert Holdstock (1984)
Bosque Mitago es una novela fascinante y para mi resultó novedosa en su tratamiento aunque el tema sea algo usado; el protagonista vuelve a su casa después de la Segunda Guerra Mundial para encontrar a su hermano obsesionado con el pequeño bosque vecino y una hermosa chica que lo abandonó para esconderse en él. Cuando su hermano se pierde a su vez en el bosque el protagonista empieza a descubrir la razón de la obsesión de su hermano al leer los diarios de su padre fallecido (con la misma obsesión): el bosque es un laberinto inmenso que pareciera no tener fin y donde los arquetipos de nuestro inconsciente colectivo se hacen carne; Robin Hood, Cernunnos, Ginebra lo habitan con distintas re-encarnaciones.
Es un libro algo extraño, se aleja de los héroes de espada y brujería y camina más por la borrosa línea del miedo a lo desconocido y nuestros temores antiguos.

Soldado de la niebla, de Gene Wolfe (1986)
Este es el diario en primera persona de Latro, un mercenario romano que al parecer luchaba con las tropas del Rey Jerjes en las Guerras Médicas, digo al parecer porque Latro no recuerda nada, una herida en su cabeza durante la batalla de Platea hace que olvide todo al día siguiente por lo que tiene que mantener un diario para leerlo en la mañana y poder recordar un poco de su vida.
El extra es que con ese golpe que le produjo la amnesia Latro ganó la habilidad de ver el mundo sobrenatural de dioses y espíritus, encuentros que narra en su diario con la tranquilidad del que nada sabe y por lo tanto nada le asombra.
La lectura se dificulta por la enorme cantidad de referencias a la historia y mitología griega, al uso literal que hace Latro del idioma (llamar cordeleros a los espartanos por ejemplo) y al hecho de que de vez en cuando Latro olvida actualizar su diario o hay páginas perdidas, pero eso no importa, el libro es único en su estilo y no puede ignorarse.
Wolfe continua con dos novelas más: Soldado de Árete y Soldado de Sidón para aquellos completistas (aunque sin un final completo aún).

La última partida, de Tim Powers (1992)
Los dioses tienen mucho tiempo muriendo y resucitando; Osiris, Dionisio, Mitra, Jesús. Su avatar actual reside en Las Vegas y necesita de un cuerpo para trasladar su alma, cuerpo que se consigue en un juego de poker que se realiza cada 20 años; La Ascensión.
Las cartas como imágenes de los dioses y de sus poderes, el caos y el azar controlados y representados en el Tarot de los que las cartas modernas no son más que representaciones. Las Vegas como un Monte Olimpo donde los poderes de los dioses se enfrentan.
Tim Powers tiene muchos libros que se mueven por las difusas fronteras entre la magia, el terror, la fantasía épica y el steampunk, pero en mi opinión, aunque La última partida es un libro difícil de comprender en sus inicios, es menos desatado y desaforado, más contenido, que el resto lo que lo hace mucho más disfrutable.

El último deseo, de Andrzej Sapkowski (1993)
El polaco Sapkowski hace una novedosa aproximación a la novela de espada y brujería en este fix up de cuentos donde el brujo Geralt de Rivia intenta ganarse la vida de pueblo en pueblo matando monstruos, destruyendo maldiciones y acabando con forajidos por encargo de sus habitantes.
Una visión satírica de los tradicionales cuentos de hadas pero escritos de una manera que recuerdan más al western gracias a este personaje oscuro, cínico, callado, de "gatillo rápido" y sin muchas aspiraciones.
Un verdadero soplo de aire fresco en el género, como en muchos de estos casos la historia se extiende en una serie de siete libros donde a partir del tercero son novelas pero igual las historias son novedosas y ágiles.

Canción de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin (1996-?)
¿Qué se puede decir de esta cosa que se ha convertido en el gran éxito mass media de los últimos años gracias a la serie de HBO Juego de Tronos?
Bueno, se puede decir, como cualquiera con cuatro dedos de frente puede imaginarse, que a pesar de lo lograda que es la serie de TV (con sus pros y contras) no lo hace honor a los libros, que sus personajes son mucho más complejos, sus historias son más terribles, más crueles, las intrigas más complicadas, los escenarios más grandiosos y los cliffhangers mucho peores.
Que la historia de uno solo de los protagonistas bastaría para una novela de gran tamaño con cualquier otro escritor pero que Martin es un desgraciado que no lo hace así ya que en cualquier momento, y sin que le tiemble el pulso, es capaz de pasarlos al otro lado dejándonos con la boca abierta y los ojos como platos.
Y el que aún no sepa de que va Canción de Hielo y Fuego pues es la historia de fantasía épica de la guerra entre distintas casas nobles por el trono del enorme reino de Poniente (el Trono de Hierro) pero de una manera que evoca a Los Sopranos mezclados con Ricardo III. Hay magia, pero no mucha, y hay política y asesinatos, bastantes.
El gran dolor, es una obra inconclusa cuyos más acérrimos lectores han seguido durante los últimos 18 años y cuyo autor "promete" finalizar en los próximos dos libros.
Quizás ahora si lo haga presionado por los ejecutivos de una poderosa cadena de televisión.

Jonathan Strange y el Señor Norrell, de Susanna Clarke (2005)
Una mujer que prácticamente no ha escrito otra cosa (excepto una recopilación de cuentos alrededor del mismo mundo mágico) llega con este ganador del Premio Hugo 2005 a mejor novela donde la Inglaterra de comienzos del siglo XIX experimenta un renacer de la magia, dormida desde cientos de años atrás, gracias al Señor Norrell y a su pupilo Jonathan Strange, dos verdaderos magos.
La novela costumbrista de Jane Austen y Charles Dickens, con su descripción de sus costumbres y normas sociales, diálogos divertidos e ironías, mezclada con las leyendas tradicionales de hadas inglesas; seres caprichosos, malcriados, malvados, acostumbrados a obtener lo que desean.
Una mezcla que en mi opinión funciona muy bien.






miércoles, 23 de abril de 2014

10 libros de Ciencia Ficción que deberían leerse

Rescatando el blog por el día de San Jorge:

10 libros de ciencia ficción que deberían leerse 
según mi opinión propia y discutible.

1984, de George Orwell (1948)
¿Qué se puede decir de esta novela escrita por Orwell en 1948 que no haya sido dicho?
Asimov hizo una vez un ensayo donde decía que como obra de ciencia ficción era muy mala, en realidad la ciencia es prácticamente nula, pero lo importante no es eso, lo importante es la extrapolación que hace del manejo del lenguaje y la represión de ideas y la advertencia que nos hace acerca de los totalitarismos de cualquier tipo.
No lo voy a negar, 1984 es una novela que da dolor de estomago, pero su lectura aclara muchas cosas que vemos en las noticias de hoy día.

Fundación, Fundación e Imperio, Segunda Fundación, de Isaac Asimov (1951-53)
La original Trilogía de la Fundación de Asimov escrita en los años 50 debe ser, en mi opinión, el origen de todos esos Imperios Galácticos que tan de moda pusieron Star Wars y franquicias similares que aparecieron muchos años después.
Pero la Fundación (en realidad un fix up de muchos cuentos que yo lo veo como un solo libro por su extensión y continuidad) fueron escritos en ese tono de investigación policial e  intelectual que tanto le gustaba a Asimov. No vamos a encontrar monstruos de ojos saltones ni al valeroso piloto Spiff luchando por defender la galaxia de la terrible invasión extraterrestre. Es la historia del fin del Imperio Galáctico, su derrumbe y decadencia y como la Fundación fue creada para convertirse en la semilla de un nuevo imperio gracias a la ciencia de la psicohistoria y su modelaje estadístico de la sociedad humana.
Olvidarse de precuelas y continuaciones escritas en los 80s es mi recomendación.

El fin de la eternidad, de Isaac Asimov (1955)
Si viajo al pasado y mato a mi padre ¿Como podría existir luego para viajar al pasado?
Hay muchas historias de viajes por el tiempo pero El fin de la Eternidad es genial en el manejo de lo mejor que tienen este tipo de historias: las paradojas.
Asimov se inventó a la "Eternidad", una organización muy misógina fuera del tiempo, donde los "Eternos" se mueven a lo largo del mismo realizando pequeños cambios para alterar la historia y garantizar un futuro estable para la humanidad. Cuando un "Ejecutor" (el encargado de hacer los cambios) se enamora, es capaz de cambiar muchas cosas para evitar la desaparición de su amada.
Asimov vuelve a lo que fue un tema recurrente en él; las dificultades como motor de cambio y propulsor del progreso y el desarrollo.


Dune, de Frank Herbert (1965)
Poderes místicos, grandes casas imperiales, naves que cruzan el espacio gracias a pilotos drogados hasta los tequeteques con esa especie de LSD futuro producto de enormes gusanos que una especie de árabes locos cabalgan en el desierto. Conspiraciones y trampas dentro de las trampas, malos bien malotes y depravados  y un héroe predestinado a regir el universo gracias a las conspiraciones de muchas generaciones de antigüedad.
Dune es una space opera por excelencia y es además una obra impregnada de detalles, un hermoso, complicado y exótico tapiz. He visto montones de interpretaciones rebuscadas y profundas, yo no llego a tanto, para mi es la historia del camino del héroe nuevamente contada, pero muy bien contada.


Picnic junto al camino, Boris y Arkadi Strugatski (1971)
Unos extraterrestres nos visitan por un día y se vuelven a ir dejando un montón de basura, similar a quien realiza un "picnic junto al camino".
La basura se acumula en extrañas zonas, de acceso prohibido por los gobiernos, donde las leyes de la física cambian y puedes fácilmente morir triturado por un vórtice o ahogado en un suelo de gelatina.
Al igual que en Pórtico, los humanos juegan con esos artilugios desconocidos que pueden salvar vidas o destruir a la humanidad entera mientras ilegales (stalkers) violan las zonas de restricción y arriesgan su vida en estas zonas para vivir del mercado negro de estos peroles.
Es un libro pequeño pero muy bien escrito, sin muchos efectos ni fuegos artificiales, la idea es tan simple que no podría ser mejor.


Guerra Interminable, Joe Haldeman (1976)
El protagonista William Mandela se alista para luchar contra los taurinos pero la dilatación temporal de los viajes hace que cada vez que regrese a la Tierra se encuentre con una sociedad que no entiende ni lo entiende obligándolo a alistarse de nuevo. Lejos de sus bases, sin tener noticias de nada ni de nadie, en una lucha que pareciera no tener sentido, llena de muertes innecesarias por fuego amigo y errores, Guerra Interminable es una metáfora de lo que vivió el propio Haldeman, veterano de Vietnam.
Una crítica a todo el conjunto político-militar que ve la guerra como un negocio y manipula la información para crear un enemigo que nadie conoce ni intenta conocer.


Pórtico, de Frederik Pohl (1977)
Pórtico es un asteroide descubierto en el Sistema Solar que resulta ser una base abandonada por unos misteriosos extraterrestres, los heechee. Llena de pequeñas naves espaciales programadas para volar a quien sabe donde y regresar (aprendimos a ponerlas a funcionar pero ni idea de adonde van a llegar) su destino es una total lotería que asumen los pocos prospectores con las bolas suficientes (o el desespero por un mundo a punto de colapsar por el hambre) y alcanzar algún destino que proporcioné el descubrimiento que te haga rico por el resto de tu vida (los prospectores cobran regalías por lo que descubran: desde la cura del cáncer hasta un nuevo tipo de bombillo), una peligrosísima ingeniería inversa para ir descubriendo a donde llevan las naves. El relato se presenta como un recuerdo del protagonista en terapia intercalado con curiosas noticias actuales y avisos comerciales.
Lo fascinante de Pórtico es la idea de que tan alienígenas pueden ser los alienígenas, intentar usar su tecnología con los ojos vendados, sin conocer sus motivaciones ni la intención de dejar esas naves en perfecto estado listas para su uso y además con el peligro de llegar a un sitio y descubrir algo que quizás no debería ser descubierto.


Neuromante, de William Gibson (1984)
El cyberpunk es amado u odiado por muchos, marcó fuertemente los años 80s hasta la saturación y el rechazo.
Neuromante creó muchos de los clichés que ayudarían a agotar el género; el cyberespacio (Gibson creó el término), las megacorporaciones, los cyborgs, la yakuza, los hackers, las inteligencias artificiales y ese cielo que tiene el color de un televisor sintonizado en un canal muerto.
Pero Neuromante es Neuromante, es el cyberpunk (que a mi no me ha hastiado) por excelencia: Case y Molly, hacker y mercenaria, son contratados por una IA para liberar a otra IA. Contaran con el apoyo de extraños grupos terroristas del futuro y hackers renacidos y se enfrentaran a peligrosas contramedidas electrónicas en el cyberespacio, a mafiosos y a corporaciones en el mundo real.
Si 1984 nos grita una advertencia de un futuro sin salida, Neuromante nos dice que a pesar de todo hay maneras de ser libres en esa sociedad controlada y que no todo debería ser tan malo.


Hyperion, de Dan Simmons (1989)
Viajes por el tiempo, space opera, cyberpunk, intriga policial, ciencia ficción militar y misterios más allá de la comprensión. Dan Simmons lograr mezclar todo esto en Hyperion usando el ya antiguo esquema de los viajeros que se encuentran en el camino y cuentan sus respectivas historias.
Estos peregrinos que viajan al planeta Hyperion para encontrarse con el Alcaudón (un extraño ser alienígena que pareciera venir de nuestro futuro y cuya principal afición es empalar a los seres humanos en un extraño árbol cromado, centro de un extraño culto religioso) cuentan sus distintas historias, cada una reflejo de una faceta de la ciencia ficción, y nos muestran el universo creado por Simmons de una humanidad regada por la galaxia y conectada por portales de teletransportación.
El que lea Hyperion posiblemente quiera seguir con su continuación, La caída de Hyperion, ya que el libro no concluye nada y finaliza con los peregrinos llegando a Las Tumbas del Tiempo, hogar de este monstruo amante de los pinchos. No mantiene la misma calidad pero igual se puede leer y completar algunos hilos.
Para ser sincero, el libro funciona muy bien con su final abierto.

La cicatriz, de China Miéville (2002)
La extraña ciudad flotante de Armada, enorme suma de barcos, naves, botes y cualquier cosa que flote, controlada por la extraña pareja de los Amantes, está en la búsqueda de una fractura de la realidad en el tejido del planeta de Bas-Lag: La cicatriz.
Ambientada en ese gótico y estrafalario universo creado por Miéville (aunque ahora lejos de su principal protagonista, la ciudad de Nueva Crobuzón), La cicatriz nos lleva en una especie de búsqueda fanática por el océano en compañía de esa extraña fauna que solo Miéville sabe describir; humanos convertidos en extrañas máquinas, vampiros, científicos dementes y monstruos, todos conspirando y aderezado con esa abigarrada y gótica prosa.
Lo mejor es que funciona.
Ni siquiera estoy seguro de que sea ciencia ficción pero ¿qué importa? si aparece en colecciones de ciencia ficción debe serlo ¿o no?

viernes, 23 de agosto de 2013

La estrella de Pandora/Judas desencadenado

Un par de científicos locos a mediados del siglo XXI descubren como poner a funcionar macro agujeros de gusano y llegan a Marte simultáneamente con la primera expedición tripulada… caminando y usando un traje de buzo adaptado. Así empieza La estrella de Pandora y ya por ahí nos podemos imaginar como sigue el libro de Peter F. Hamilton, uno de los nuevos representantes de esta nueva Space Opera británica tan de moda.

Y cuatro siglos en el futuro la federación humana se ha extendido por decenas de planetas gracias a agujeros de gusanos que nos comunican instantáneamente. El medio de transporte más común es el tren con rutas que saltan de planeta en planeta, permitiendo cruzar el espacio interestelar sentado cómodamente en una butaca y viendo el paisaje.

Y la verdad es que hace falta un medio de comunicación masivo para viajar por el espacio, la humanidad alcanzó la inmortalidad gracias a tratamientos rejuvenecedores y a la posibilidad de hacer download de tus recuerdos en un nuevo clon en caso de muerte.  Se necesitan urgentemente esas colonias espaciales para meter ese montón de gente.

Y entonces desaparece un par de estrellas y todo parece indicar que fueron ocultadas artificialmente, automáticamente son bautizadas como Par Dyson. Lejos de cualquier agujero de gusano humano se decide enviar una nave espacial hasta el par para investigar por qué alguien se preocuparía de encerrar dos sistemas estelares.
 
Una space opera de rigor; naves espaciales, tecnologías asombrosas cuasi mágicas, principios físicos no muy explicados, héroes y heroínas de una pieza, extraterrestres malvados que quieren destruir a la humanidad entre bombas atómicas y muchas, muchas, armas de rayos.

El problema con Peter F. Hamilton es su asombrosa capacidad para extenderse en demasía, La estrella de Pandora tiene sus casi 800 páginas largas y aún así es un libro totalmente incompleto, ninguna trama cierra y el final es completamente abierto obligándote a continuar con Judas desencadenado (si en verdad logras sobrevivir a la sobredosis de historias paralelas que parecieran no aportar nada y aún quieres saber cómo termina todo).

Hamilton tiene muy buenas ideas y en cierta forma estas contribuyeron a que yo terminara este megalibro de prácticamente 1600 páginas: un policía diseñado genéticamente para cumplir la justicia, unos extraterrestres que evocan a los elfos de las leyendas europeas y que viajan entre los planetas por extraños agujeros de gusanos que existen en los distintos bosques de los planetas (que solo ellos saben ubicar) y que de vez en cuando atrapan en sus infinitos senderos a los humanos distraídos, grandes familias empresariales que controlan la política mundial,  una raza alienígena formada por una parte móvil y otra inmóvil que se conectan por ondas de radio y con una inteligencia única y distribuida entre los distintos miembros, un extraterrestre sin emociones adicto a experimentar las emociones humanas, una enorme inteligencia artificial que se mantiene como un ambiguo socio de la humanidad y una guerra interestelar contra unos seres que no tienen ningún prejuicio en destruir estrellas y planetas con armas atómicas hasta extinguir todo lo vivo.

Lo malo es que le sobran ideas e intenta introducir todas con un calzador en un solo libro; investigación policial de crímenes comunes, lucha contra grupos terroristas, historias cursis de amor, humanos convertidos en agentes de un extraterrestre conspirador, luchas entre facciones políticas y cientos de historias paralelas que finalmente hace converger de una manera algo forzada.

Finalmente lo terminé, para ser sincero las últimas páginas de ambos libros las devoré, y aunque algunas cosas me chirriaron (ese protagonista con una enorme familia de múltiples generaciones y un montón de esposas que parece sacado de una novela de Heinlein por ejemplo), no puedo dejar de recomendarlo al fanático de la space opera.

En alguna crítica en la red leí que el libro tiene músculo pero le sobra grasa, muy cierto, leer a su propio riesgo.

jueves, 28 de marzo de 2013

De Cristo, Mitra, Dionisio y dioses diversos

Aprovechando el Jueves Santo, extraído de La puta de Babilonia, libro de Fernando Vallejo:
"Cristo nació el 25 de diciembre de una Virgen, y en la misma fecha, que es el solsticio de invierno, nacieron Atis, de la Virgen Nana; Buda, de la Virgen Maya; Krishna, de la Virgen Devaki; Horus, de la Virgen Isis, en un pesebre y en una cueva. También Mitra nació el 25 de diciembre, de una virgen, en una cueva y lo visitaron pastores que le trajeron regalos. Y de una virgen también nació Zoroastro o Zaratustra. Atis murió por la salvación de la humanidad crucificado en un árbol, descendió al submundo y resucitó después de tres días. Mitra tuvo doce discípulos; pronunció un Sermón de la Montaña; fue llamado el Buen Pastor; lo consideraron la Verdad y la Luz, el Logos, el Redentor, el Salvador y el Mesías; se sacrificó por la paz del mundo; fue enterrado y resucitó a los tres días; su día sagrado era el domingo y su religión tenía una eucaristía o Cena del Señor en que decía: "El que no coma de mi cuerpo ni beba de mi sangre de suerte que sea uno conmigo y yo con él, no se salvará". Buda fue bautizado con agua estando presente en su bautizo el Espíritu de Dios, enseñó en el templo a los 12 años, curó a los enfermos, caminó sobre el agua y alimentó a quinientos hombres de una cesta de bizcochos; sus seguidores hacían votos de pobreza y renunciaban al mundo; fue llamado el Señor, Maestro, la Luz del Mundo, Dios de Dioses, Altísimo, Redentor y Santo; resucitó y ascendió corporalmente al Nirvana. Dioniso también resucitó y fue llamado Rey de Reyes, Dios de Dioses, el Unigénito, el Ungido, el Redentor y el Salvador. Horus fue bautizado en el río Eridanus por Anup el Bautista que fue decapitado; a los 12 años enseñó en el templo y fue bautizado a los 30; fue llamado el "Ungido", la Verdad, la Luz, el Mesías, el Hijo del Hombre, la Palabra Encarnada, el Buen Pastor y el Cordero de Dios; hizo milagros, exorcizó demonios, resucitó a Azarus y caminó sobre el agua; pronunció un Sermón de la Montaña y se transfiguró en lo alto de un monte; fue crucificado entre dos ladrones y resucitó después de ser enterrado tres días en una tumba. Krishna fue hijo de un carpintero, su nacimiento fue anunciado por una estrella en el oriente y esperado por pastores que le llevaron especias como regalo; tuvo doce discípulos; fue llamado el Buen Pastor e identificado con el cordero; también fue llamado el Redentor, el Primogénito y la Palabra Universal; hizo milagros, resucitó muertos y curó leprosos, sordos y ciegos; murió hacia los 30 años por la salvación de la humanidad y el sol se oscureció a su muerte; resucitó de entre los muertos, ascendió al cielo y fue la segunda persona de una Trinidad. Zoroastro fue bautizado en un río con agua, fuego y viento santo; fue tentado en el desierto por el Diablo y empezó su ministerio a los 30 años; expulsó demonios y le devolvió la vista a un ciego; predicó sobre el cielo y el infierno, sobre la resurrección, el juicio, la salvación y el apocalipsis"

sábado, 27 de octubre de 2012

El atlas de las nubes

Curiosamente, llegué a este libro después de ver el trailer de la nueva película de los hermanos Wachowski. Tengo que admitirlo, no tenía ni idea de quien era David Mitchell (un escritor con muy pocas obras pero al parecer todas muy buenas) ni de que iba la novela en cuestión.

Pero no salió tan mal la cosa. El libro me encantó.

Seis historias, distantes en el tiempo una de la otra, se mezclan y nos muestran aventuras de superación y elevación por encima de las dificultades en una idea de trasmigración de las almas y de la conexión de los espíritus más allá del tiempo a través de los sueños y los textos. La crueldad del hombre hacia el hombre y la traición pero también el sacrificio por los demás y la esperanza de la victoria final por parte de la justicia.

Más allá del rollo New Age la verdad es que las historias son interesantes y emocionantes (una es francamente divertida, con un humor muy británico)  y pasean con habilidad por distintos géneros: el diario en la narración del viaje por el Pacifico a mediados del siglo XIX de un contador de San Francisco, epistolar con las cartas que en los años 30 envía un joven músico a un amigo desde la casa de un afamado compositor en Bélgica donde se instala como amanuense, la novela de intrigas y el thriller cuando una joven reportera se mete en el mundo de la corrupción y las intrigas corporativas detrás de la construcción de una planta nuclear en los años 70, el humor ácido de un editor perseguido por los familiares mafiosos de su único escritor exitoso en ventas y la ciencia ficción de una Corea distópica donde los clones son usados como esclavos y la principal obligación del ciudadano es gastar el dinero o el salvaje Hawai post-apocalíptico, donde pequeñas tribus humanas luchas por la subsistencia.

Lo que ahora me preocupa es que vuelvo a ver el trailer y hay varias cosas que no me cuadran; creo vislumbrar finales felices donde no los hay y mucha más acción y escenas trepidantes que las descritas en el libro ¿Nuevamente las políticas de mercadeo de Hollywood hacen de las suyas? ¿Otra vez los hermanos Wachowski pusieron la torta (como en las continuaciones de Matrix) y arruinaron lo inarruinable?

Pronto lo sabremos aunque he leído buenos comentarios.

PD: al próximo que me salga con el cuento del "buen salvaje" que googlee moriori y maoris.


martes, 17 de julio de 2012

Historia Cero

Hace algún tiempo leí (creo que fue en una de esas laaaaargas introducciones de Miquel Barceló) que los libros del Ciclo barroco de Stephenson, a pesar de ser novelas históricas, estaban escritas en clave de ciencia ficción ya que se ocupaban de narrar como los avances en la ciencia y la tecnología, así como los cambios en la manera de interpretar el mundo, afectan a los protagonistas y a la sociedad descrita (sin animo de intentar definir que es ciencia ficción y que no lo es, discusión eterna).

Quizá sea un intento bastante rebuscado de Barceló para justificar y meter con calzador esta serie en una colección de ciencia ficción (Nova) pero la idea me quedó dando vueltas en la cabeza: hay libros, que a pesar de no ser ciencia ficción, están escritos "en clave" de ciencia ficción.

En mi opinión, esto es lo que sucede con Historia cero de William Gibson (y con los dos títulos anteriores de esta trilogía Hormiga Azul como se le conoce); a pesar de ser una historia contemporánea, una especie de novela de espías en el mundo corporativo actual, no deja de darme la impresión de estar leyendo un cyberpunk.

No creo que sea la parafernalia tecnológica, esta ya se encuentra en muchos de los techno-thrillers actuales, más bien es cierta manera de narrar los hechos, sin explicar, sin contar, sin aclarar nada. Es un mundo extraño para el lector (o por lo menos lo es para mí) pero Gibson no sienta a ningún personaje a contarte y explicarte las cosas, no masca los hechos para ti, tú los debes entender y si no es así continuaras adelante con la lectura hasta entender de que va todo (aunque a veces eso no ocurra). Una especie de inmersión obligada en un mundo ajeno, que a pesar de ser actual y contemporáneo, es alienígena para la mayoría de los lectores.

Lo otro es que Gibson nos está contando de un mundo que está cambiando gracias (o motivado) a la tecnología. Está naciendo un mundo nuevo y los protagonistas de Historia cero (y de Mundo espejo y País de espías) se encuentran afectados por este cambio, son parte de el mismo, a veces causantes de esos cambios.

Y después de este pajero ¿De qué va Historia cero?

Hollis, la protagonista de País de espías, es contratada por Hubertus Bigend (el dueño de Hormiga Azul, mega corporación de publicidad) para localizar al diseñador de una colección muy secreta de ropa, unas piezas que solo obtienen quienes tienen la suerte de estar en el momento adecuado o en la lista de correo adecuada. Terminará trabajando con Milgrim, antiguo drogadicto rescatado por Hubertus y ahora empleado de este, quien está trabajando en un proyecto de espionaje industrial para lograr vender uniformes al ejercito de USA.

¿Como algo así da para una historia de espías y secretos? cuando un contrato millonario como el suministro de uniformes se mezcla con ex-militares corruptos, violentos y sobornos.

A pesar de un final bastante flojo, Historia cero me gustó, en cierta forma me encanta esa especie de fetichismo que expresa Gibson por objetos de culto que se encuentran a medio camino de lo artesanal y lo industrial (sean curtas, videos anónimos en la red, arte callejero virtual, hoteles boutique o colecciones de ropa limitadas y secretas) así como ese montón de factoides que sazonan sus historias.

Personajes curiosos, organizaciones secretas, identidades ocultas.

Friki que es uno.

lunes, 25 de junio de 2012

Chulapos mambo


"-Silvio, me siento halagado. Escritores que hacen novelas había muchos, pero ninguno te ha sido tan fiel como yo. Piensa que sin intención ninguna fui quien dejó abierta la puerta de tu casa y eso permitió que no tuvieses que seguir pagando enfermeras para el Alzheimer de tu padre.
-Mi pobre padre... espero que donde esté..."

Según la RAE chulapo es sinónimo de chulo. De eso trata este libro; tres chulos en Madrid.

El primero es Henry, un escritor de algún país caribeño del que nunca nos dicen su nombre pero que tiene como presidente a cierto "Comandante". Comprometido con el proceso revolucionario de su país, está en Madrid para un congreso de escritores a pesar de nunca haber publicado nada (excepto un libro de cuentos que una editorial oficial le publicó en una política "socialista" de publicar cualquier cosa de cualquier persona). Siempre en busca de LA OBRA que lo disparará a la fama, en su disociada mente desborda talento a pesar de que solo sabe repetir las frases leídas en otros libros. Habla de la revolución mientras consume vinos caros, viste ropa de marca y se queda en un hotel de lujo.

Simao es su compatriota, terminó en España cuando su padre, un portugués emigrante, perdió todo en ese mismo país caribeño durante unos saqueos por un aumento de la gasolina. Simao estudiaba artes ya que su objetivo era estudiar toda la vida y vivir de las rentas. Ahora comparte un apartamento de 32 metros con su esposa, su hermano, su cuñada, su madre, su padre y el perro. Nadie en la familia sabe que todo lo perdieron por culpa de un discurso incendiario de Simao durante esas revueltas. Revolucionario de café, siempre quiso enardecer a las masas y la única vez que lo logró se lanzaron contra los negocios familiares. Ahora se dedica a atormentar a la anciana vecina por encargo del dueño del edificio para lograr que se mude.

Alejandro es el dueño de una empresa de ropa, sus técnicas de mafioso le ayudan a prosperar. Odia sus orígenes canarios (hasta el punto de tomar cursos para tener acento madrileño) y por eso mismo odia a su esposa Candelaria, una mujer sencilla que lleva las Canarias en la sangre. El problema es que en realidad Candelaria es la dueña de la empresa y Alejandro no se puede divorciar de ella pues perdería todos sus lujos. Para poder vivir tranquilo con su  nueva amante no se le ocurre nada mejor que conseguirle un amante a su esposa. Alejandro contratará a Simao a quien se le ocurrirá que nada mejor que un escritor como amante de Candelaria, el problema es que Henry no sabe escribir, ni siquiera tiene ideas originales.

Carentes de cualquier rastro de conciencia, capaces de pisotear a cualquiera para alcanzar sus fines. Exceso de ego, violencia injustificada, dañar sin razón. Psicópatas o niños inmaduros, la frontera se desvanece. Unos redomados idiotas incapaces de comprender, aceptar y mucho menos arrepentirse de sus malas acciones, con una asombrosa capacidad de culpar a otro de todas sus desventuras.

Una cruel burla de ciertos personajes con los que nos encontramos en el día a día. Humor negro al más puro estilo británico (me recuerda a Tom Sharpe o a P. G. Wodehouse), Juan Carlos Méndez Guédez no les tiene compasión, casi que juraría que se ha encontrado con algunos de estos especímenes y goza un montón burlándose de ellos. Yo lo disfruté, a pesar de que algunos fragmentos como la descripción de la misión del gobierno encargada de formar escritores y novelistas que se convirtió en una misión para enseñar a leer (con los mismos participantes que de esa manera continuaron cobrando la beca) casi dan ganas de llorar.

martes, 6 de marzo de 2012

La chica mecánica

Desde su posición en el interior del edificio, el fulgor de los trópicos es un rectángulo lejano salpicado de refugiados que contemplan la calle sin nada que hacer ni adónde ir. Un puñado de tarjetas amarillas deambulan por los pasillos arrastrando los pies. Llantos de bebé; sus vocecitas resuenan en el cemento caliente. En alguna parte, en las alturas, se oyen gruñidos sexuales. La gente folla en los pasillos como animales, a la vista de todos, porque la intimidad es algo inalcanzable. Qué familiar resulta todo. Es asombroso que una vez viviera en este mismo edificio, que morara en esta misma perrera.
En el siglo XXIII (me enteró que es el siglo XXIII por la nota en la Wikipedia, que en el libro no recuerdo si lo especifican), luego de lo que se llamó "la expansión", con el fin de los combustibles fósiles llegó "la contracción"; Bacigalupi nos describe un mundo donde se acabaron los rápidos vuelos en aviones, donde las principales fuentes de energía son el metano, humanos pedaleando y enormes elefantes modificados (megadontes) empujando engranajes o apretando muelles en complicados motores a cuerda. Pestes creadas genéticamente asolan los cultivos y las grandes empresas que las crearon venden sus semillas inmunes apoyadas por ejércitos privados.

En un Bangkok amenazado por las aguas del mar nos encontramos con la capital de un reino cerrado al mundo exterior, tratando de evitar a toda costa las pestes extranjeras, un reino envidiado por sus reservas genéticas, donde políticos, militares, empresarios occidentales, mafiosos locales y chinos inmigrantes maniobran unos contra otros, creando y rompiendo alianzas, maquinando traiciones y conspirando para obtener beneficios y venganzas.

Emiko es la chica mecánica, un neoser (un humano artificial) japonés, diseñada exclusivamente para servir y obedecer, "más japonesa que los mismos japoneses", abandonada por su dueño en Bangkok por ser menos costoso buscar una nueva que pagar un pasaje de regreso, sin derechos y en situación ilegal, abusada y maltratada en un burdel de mala muerte, será finalmente una de las causas de que todo se desate en un final caótico y de destrucción.

Biopunk me entero que se llama el género pero al leer sobre pobres, inmigrantes y criminales que viven en las abandonadas enormes torres de Bangkok no puedo dejar de pensar que para mí es noticia diaria, ya nosotros vivimos la contracción.

La chica mecánica es la primera novela del estadounidense Paolo Bacigalupi, premio Nebula, Hugo y Locus, alabada mil veces por la crítica, llega a mis manos apenas tres años después de su publicación en idioma original (extraordinariamente una editorial mainstream como Plaza y Janés apostó por este libro de ciencia ficción y lo editó en español) y pude leerla gracias a una edición electrónica (que a menos que aparezca la película -caso Juego de Tronos- dudo que la vea en los anaqueles de las librerías nacionales).

No puedo opinar si merece o no los premios ganados cuando no he leído a los otros finalistas pero en verdad me tengo que sumar al coro de alabanzas (aburrido que es uno). Un cyberpunk sudado, sucio y más deprimente de lo normal, un cierto aire a Joseph Conrad con esos occidentales buscando fortuna en un país del que no entienden su idiosincrasia, pequeños héroes incapaces de vencer a las maquinarias políticas y traidores atormentados por sus fantasmas.

Buena ciencia ficción y buena literatura, supongo que habrá uno que otro "educado" que la llamará evasión.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Pequeño, grande

Terrible.

Que en un libro de 671 páginas me haya dejado sin leer las dos últimas y que en verdad no me haya importado.

Reincidente que es uno, ya me había pasado con Aegypto del mismo Crowley, pero es que Pequeño, grande ganó el World Fantasy Award de 1982, algo bueno tenían que haberle visto. Además el tema no pinta nada mal; el mundo de las hadas y su encuentro con una extraña familia que tiene la capacidad de verlas e interactuar con ellas en su extraña y fantástica casona que pareciera una puerta a ese mundo "pequeño".

Pero no, me encontré con este libro donde Crowley se explaya en rebuscadas y enrevesadas metáforas, con personajes que no entienden nada de lo que pasa y por supuesto nadie se preocupa por preguntar, aclarar y mucho menos por explicarselo al lector (o sea yo).

Y pasan y pasan y pasan páginas y la historia se alaaaaarga y paseamos por todos esos descendientes de la famila Bebeagua y sus largas descripciones y reflexiones. Quizás gracias al joven Auberon y su extraña aventura en un Nueva York casi apocalíptico logré llegar al final...casi.

Pero total, supongo que soy yo el equivocado, se pueden buscar las reseñas en la web donde todos dicen que es una maravilla (al igual que con Aegypto, del que no guardo recuerdo alguno excepto que terminé odiando esa historia de amor en el campo).

martes, 29 de noviembre de 2011

Flashforward

En el año 2009 (si, ya se, es que el libro fue escrito en 1999) un experimento del CERN ocasiona un curioso salto hacia adelante, veinte años en el futuro, de la conciencia humana.

Durante un minuto y cuarenta y tres segundos toda la humanidad pierde el sentido y vive la experiencia de lo que estarán haciendo dentro de 21 años. El caos a nivel mundial es enorme; millones de muertes en accidentes aéreos, automovilísticos, caídos por escaleras o desangrados durante cirugías inconclusas.

Y entonces, además de toda la investigación correspondiente, conflictos legales y dramas personales surgirán ciertas cuestiones filosóficas ¿Existe el libre albedrío? ¿Puedo cambiar lo que vi o estoy predestinado a cumplir mi visión? ¿Lo que vi será construido a partir de mi propia visión? Personas que se ven como fracasados, parejas casadas con otras personas, el vislumbre de un futuro exitoso o de familias destrozadas, la suerte o no de haber contemplado el mercado de acciones o los resultados deportivos y lo peor de todo, no haber visto nada ¿Significa eso que estaré muerto para entonces?

Vamos, en realidad es un thriller que incluye persecución y tiros en el clímax de la novela, pero está bastante bien y se lee fácil y rápido. Buena diversión para pasar el rato.

El libro "inspiró" una serie de TV en el 2009 que no pudo sobrevivir a su primera temporada. No es extraño, era terriblemente mala; el guión parecía un colador de espaguetis y las actuaciones, siendo generoso, eran pobres, otra muestra más de una excelente idea muy mal usada. Pero curiosamente para esta nueva edición de la novela se usó como portada la imagen promocional de la serie de TV que guarda muy poca relación con el libro y que además fue tremendo fallo, extrañas las técnicas de los departamentos de mercadeo de las editoriales.

Como nota curiosa el Papa es Benedicto XVI...en una novela escrita en 1999.

lunes, 28 de noviembre de 2011

La conjura de los necios

"Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis por este signo:
todos los necios se conjuran contra él"
Esta frase, original de Jonathan Swift, es la que inspira el título del libro y en general el espíritu del mismo.

Ignatius Reilly es un inadaptado desempleado que vive con su madre. Mentiroso, desaseado, glotón, perezoso y además desprecia a toda la humanidad considerándose superior a cualquiera. Jura que es un genio incomprendido, deja en cientos de cuadernos sus "profundas" notas filosóficas y mantiene una discusión epistolar con una antigua compañera de estudios, Myrna (empeñada en salvar a la humanidad y a Ignatius por la liberación sexual) quien es totalmente opuesta a lo que es él.

Obligado a trabajar para pagar un accidente de tránsito de su madre, Ignatius conocerá a distintos personajes en New Orleans, complicará sus vidas y se verá enredado en las de ellos en su deseo de ganarle a Myrna como benefactor de los oprimidos.

Negros estúpidos, mariquitas de cliché, dueñas de bares de mala muerte, incompetentes policías, viejas snobs de la clase alta y una madre ebria compiten para demostrar quién es más idiota que el otro.

Leo lo escrito hasta ahora y me cuesta creer que el libro no me haya gustado. Claro, lo terminé, y no lo puedo negar; la forma como John Kennedy Toole cierra las distintas historias es genial, pero me costó engancharme a una historia donde nadie genera simpatía, empezando por el mismo Ignatius, un personaje tan desagradable que mi único deseo a medida que leía era verlo encarcelado, golpeado o castigado de alguna forma. Y el caso es que Ignatius no es mucho peor que el resto de los personajes: todos destilan miseria, ignorancia y estupidez suprema.

Definitivamente Toole estaba molesto con la humanidad y se nota en este libro rechazado por todas las editoriales y publicado postumamente gracias al empeño de su madre luego del suicidio del autor.

Quizás el desagrado que sentí al leerlo se deba a que, en el fondo, es una historia autobiográfica.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay

Michael Chabon gana en el 2001 el premio Pulitzer para una obra de ficción con la historia de los jóvenes Samuel Klayman y Josef Kavalier.

El primero es un pequeño judío, cojo por el polio, con grandes sueños de convertirse en dibujante de comic (pero en realidad sin mucha habilidad para las artes) quien encontrará a su socio ideal en su primo Josef, quien huyendo de los nazis tendrá que abandonar a su familia en Praga y llegará como refugiado a la casa de su lejana tía en Nueva York.

Kavalier, con grandes dotes para el dibujo, además de aprendiz de mago y escapista, encontrará en Sammy a un guionista excelente y la dupla Kavalier y Clay (nombre artístico) renovará por completo el comic de superhéroes durante la Segunda Guerra Mundial.

Un divertido paseo por los orígenes del comic que incluye la visita a las principales creaciones de este dúo ficticio: El Escapista y la Polilla Luna, breves apariciones de los precursores (verdaderos) del género como Stan Lee y Jack Kirby y curiosos momentos compartidos con Salvador Dalí y Orson Wells.

Por momentos divertida (esa curiosa bohemia surrealista que pulula por el Nueva York de los años 40), por momentos cruel y trágica (la dificultad de Clay para vivir su homosexualidad y el dolor de Kavalier por su familia perdida) y por momentos fantástica y mágica (con rescate de los restos del Golem en Praga incluido).

A pesar de ser un libro voluminoso (más de 700 página que incluyen luchas contra terroristas nazis dementes, aventuras bélicas en la Antártida y un par de historias de amor y desamor) lo devoré en pocos días y me uno al grupo de los que lo consideran una excelente novela.

-En la vida solamente hay un medio seguro -dijo Deasey- de garantizar que uno no va a ser pulverizado por la decepción, la futilidad y la desilusión. Y no es otro que tener todo lo claro que uno pueda, que uno hace las cosas únicamente por dinero.


PD: la casa Dark Horse editó seis números del Escapista con varios artistas invitados, curioso feedback.

sábado, 1 de octubre de 2011

(30 libros) 30. Uno que pueda salvar vidas

El mundo y sus demonios, de Carl Sagan

Creo que unas de las tantas causas de muertes inútiles en el mundo son la superstición, las creencias dogmáticas en religión y en política y el desconocimiento de como es el verdadero pensamiento científico. Se me ocurre pensar que un libro como El mundo y sus demonios de Carl Sagan debería servir para acabar con esto, aunque sea en una pequeña fracción, pero a veces me pregunto si esta clase de libros los lee quien debe leerlos.

Que no soy yo precisamente quien necesita leerlos (que me cuesta imaginar algún creyente leyendo Por qué no soy cristiano de Bertrand Russell, por ejemplo) y pienso si está clase de reflexiones solo terminan dando vueltas en el club de los racionalistas o por el contrario de alguna forma llegan a tocar, aunque sea para crear alguna pequeña comezón mental, las cabezas de tantos creyentes de teorías pseudocientíficas y propagadores de falacias.

Mi esperanza es que si, aunque sea en una mínima proporción, libros como el de Sagan ayudan a que alguien se de cuenta de algunos dogmas estúpidos que carga por pura costumbre y entienda que una transfusión de sangre no va a ocasionar su perdición en el Purgatorio, que ese cáncer tiene mejores probabilidades de curar con algo mejor que unos ramazos de ruda, que no hay poderes ocultos en santos sudarios o en collares de piedritas de colores y que no van a venir ningunos extraterrestres a rescatar su alma luego de ese suicidio colectivo.

O quizás no, quizás debí escoger para esta entrada un manual de primeros auxilios y dejarme de pendejadas.

viernes, 30 de septiembre de 2011

(30 libros) 29.Uno que se haya robado

Los carteles, su historia y lenguaje, de J. Barnicoat

Eso de estudiar en otra ciudad y tener que vivir en una pensión no se lo recomiendo a nadie. Compañeros de habitación borrachos, peleas de parejas y robos de comida en esa nevera comunal son algunas de las cosas que hay que calarse.

Claro, tiene sus ventajas, existe la oportunidad de conocer un mundo de personajes con los que normalmente no te encontrarías. Por ejemplo, entre los que recuerdo, un estudiante de filosofía bastante singular, un antiguo guardia nacional empleado de un banco (muy buenas sus anécdotas), un licenciado en música amante del rock sinfónico y eterno despechado y por breve tiempo un maracucho diseñador gráfico que venía pocos días al mes a Caracas para hacerle unos trabajos a un partido político.

A través de éste último llegó a mis manos este libro que es una historia del afiche desde sus orígenes a finales del siglo XIX y toda su popularización y desarrollo a lo largo del siglo XX.

Y no es que me lo haya robado, no no no, se lo pedí prestado y por un proceso natural en el orden de cualquier habitación (que casualmente ocurrió cuando me dijo que no regresaba a Caracas) el libro terminó escondido debajo de un grueso tomo de cálculo y otro de amplificadores operacionales y, qué cosas, nunca regresó con su dueño.

Pero juro que si me lo hubiera pedido se lo hubiera devuelto.

Por este puño de cruces.

jueves, 29 de septiembre de 2011

(30 libros) 28.Uno que le haya asustado

Leyendas Nórdicas

Beowulf, príncipe de los geatas, decide, contra todas las recomendaciones y avisos, dormir en el salón del rey Hrothgar y después de la parranda, cuando todos duermen la borrachera a pierna suelta como vikingo que se respete, un terrible monstruo entra al castillo para llevarse a rastras a uno de los compinches. Beowulf no se amilana y se enfrenta a Grendel (así se llamaba el monstruo en cuestión) cuerpo a cuerpo arrancándole un brazo en la pelea. La noche siguiente la madre del monstruo (son feos pero tienen su corazoncito) decide vengarlo y mata a unos de los amigos de Beowulf y entonces este persigue a la madre hasta su terrible cueva.

Y todo esto, Juan, un niño de 8 ó 9 años, lo tuvo que leer en la cocina con el resto de la familia porque no podía estar en el cuarto solo. Era una edición para niños algo mayores, recuerdo que ya de por sí me causaba un sentimiento extraño que en algunos de esos cuentos el protagonista muriera al final.

Han pasado los años, los libros y las noches y creo que nunca he vuelto a sentir con una historia ese pavor, mezclado con el deseo irreprimible por saber lo que pasa, que me embargó con esta adaptación juvenil de algunas leyendas escandinavas. Quizás King con El resplandor (mi edición se llamaba Insólito esplendor, tenía algo de poético) o con El misterio de Salem's Lot se aproximaron a ese sentimiento pero ni Clive Barker, ni Robert Bloch.

Los últimos años me he mantenido alejado del género, tengo algunas cosas pendientes de José Carlos Somoza y de Richard Matheson. Tendré que visitarlos pronto.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

(30 libros) 27. Un libro que le regalaron y no le gustó

Ya me cansé de pensar y sigo sin recordar un libro que me hayan regalado y no me haya gustado y que amerite un reseña especial.

Vamos, si me esfuerzo puedo acudir a esos libritos que les lograba sacar a mis padres cuando era un niño necesitado de ciencia ficción y, sin ninguna información, era capaz de leer cualquier cosa. Recuerdo una colección llamada Anticipación que reunía escritores franceses que me parecieron malos de solemnidad hasta para las aspiraciones y estandares del niño que era entonces. Hasta hace poco estuvieron dando vueltas por mi casa como una curiosidad pero terminaron en la basura. Olvidados completamente, al leer algunas de las sinópsis en internet para esta entrada logré refrescar un poco mi memoria y si, eran malos, pero no como esas obras que son tan malas que se convierten en buenas, no, en realidad eran malos.

Pero no, esta salida es fácil, casi todos los lectores (especialmente los fanáticos de algún género) hemos pasado por el pulp de niños. Me he puesto a rebuscar por mi biblioteca y he conseguido unos cuantos regalos... que no he leído, más cosas para el pendiente.

martes, 27 de septiembre de 2011

(30 libros) 26. Uno que asocie con la música que le gusta

Como acabar de una vez por todas con la cultura, de Woody Allen

Esta entrada fue difícil. Es que no soy una persona muy musical que digamos; no tengo I-pod o similar, a veces pienso que cuando manejo enciendo el radio solo para no escuchar los ruidos del carro y así estresarme menos. Me gusta el blues, últimamente me gustan mucho esos grupos de música indie, ese groove semi-electrónico de África y Asia o esos grupos inclasificables con bellas voces femeninas. Me gustan esas letra divertidas como las de El Cuarteto de Nos o Kevin Johansen. También me gusta el jazz, pero ese jazz de los años 30 y 40; el swing, Louis Armstrong, Benny Goodmann, algo del cool de la costa oeste pero no soporto el bebop, ni el free jazz, ni el latin jazz...

Y hay una persona que le encanta ese jazz "antiguo" en sus películas: Woody Allen.

Y cuando pasó por mis manos este recopilatorio de sus textos que fueron publicados en la revista The New Yorker no pude dejar de ponerle música de sus películas y leerlos pensando que debería de estar escuchando Sing, sing, sing, Caravan o Take the A Train.

Si le gustan las comedias de Allen, sobre todo las que están llenas de diálogos absurdos llenos de filosofía tonta y de la búsqueda del sentido de la vida, este es un libro que deberían leerse (encontrarán cosas como un detective contratado para hallar a Dios, las memorias del barbero de Hitler o el hombre que vence a la Muerte jugando a las cartas).

Si no les gusta Allen, déjelo pasar, pero Ud. se lo pierde.

lunes, 26 de septiembre de 2011

(30 libros) 25. Uno para aprender a perder

Wilt, de Tom Sharpe

Wilt es un profesor de literatura es una escuela técnica, sus alumnos son un montón de desadaptados que bordean peligrosamente la delincuencia y están interesados en cualquier cosa menos en la literatura. Su esposa es una cuaima terrible algo tonta pero dominante. Wilt fantasea con asesinarla y una noche borracho decide practicar con una muñeca inflable. Cuando su esposa decide salir de viaje sin decirle a nadie y alguien es testigo del asesinato de la muñeca, Wilt se convierte en el único sospechoso de la policía.

Perdedor de la clase media trabajando en una escuela pública, su esposa es una perdedora que no lo sabe pero con ínfulas de clase alta y sus alumnos son un grupo de perdedores que solo desean alcanzar la edad suficiente para emborracharse legalmente (cosa que es la ocupación principal de Wilt y sus colegas). Que la policía sea más estúpida que los propios alumnos de Wilt es solo la conclusión lógica de esta crítica acida a la sociedad británica de la era Thatcher.

Al final (sin que esto sea un spoiler, ya deberíamos suponerlo) termina a salvo de toda esta serie de equívocos pero para continuar con su trabajo mal pagado, sus alumnos desmotivados y su terrible esposa. El mismo perdedor de siempre, vencedor vencido.

Este libro nos enseña a tomarlo filosóficamente, mejor si es acompañado de una cerveza en la barra de un pub.