La vuelta al mundo en diez trancos, de Arturo Uslar Pietri
Para algo sirvió esta lista, para darme cuenta que no he leído libros de viajes.
El único que recuerdo es uno de Arturo Uslar Pietri llamado La vuelta al mundo en diez trancos.
El caso es que lo leí hace como 30 años, se encuentra en la casa de mis padres y poco recuerdo de él excepto que gran parte se refería a un largo tour que hizo por el Extremo Oriente incluyendo el paso por Europa, que me lo leí en dos patadas (en realidad es un librito muy corto) y que como muchas cosas de Uslar Pietri se leía con agrado y facilidad.
Por algún lado tengo (y desde hace un montón de años) un libro pendiente de Heinrich Harrer, quizá lo comience pronto para intentar llenar esta falla...quizá.
Pensamientos irreflexivos de un obstinado que odia a la humanidad
y tiene muy mala ortografía
martes, 6 de septiembre de 2011
lunes, 5 de septiembre de 2011
(30 libros) 4. Uno que le gusta a todos menos a usted.
Otra vuelta de tuerca, de Henry James
Que es una maravilla, que da mucho miedo, pero que libro tan acojonante...pero que cosa tan aburrida la historia de esta institutriz que intenta proteger a sus niños de los fantasmas que solo ella ha logrado ver en una casona en la campiña inglesa.
Que no, que tiene múltiples lecturas, que James se burla de los valores victorianos, que se puede interpretar como distintos niveles de realidad, que es un estudio de la mentira en la sociedad victoriana... pero, que cosa, yo llegué buscando algo que me atemorizara y la verdad es que lo que encontré fue un librito muy aburrido.
Para asustarse en la noche mejor leerse El Resplandor.
Que es una maravilla, que da mucho miedo, pero que libro tan acojonante...pero que cosa tan aburrida la historia de esta institutriz que intenta proteger a sus niños de los fantasmas que solo ella ha logrado ver en una casona en la campiña inglesa.
Que no, que tiene múltiples lecturas, que James se burla de los valores victorianos, que se puede interpretar como distintos niveles de realidad, que es un estudio de la mentira en la sociedad victoriana... pero, que cosa, yo llegué buscando algo que me atemorizara y la verdad es que lo que encontré fue un librito muy aburrido.
Para asustarse en la noche mejor leerse El Resplandor.
domingo, 4 de septiembre de 2011
(30 libros) 3. Uno que sea un placer culposo
Harry Potter, de J. K. Rowling
Nada, no lo puedo negar, por lo menos los tres primeros libros de la serie me los he leído como si fuese el niño nerd que en realidad fuí, sin importarme que nuevamente estuviera frente a la enésima representación del Emperador de todas las cosas. Llenos de contradicciones, deus ex machina y malvados de pacotilla, los tres primeros tomos me ganaron rapidamente y los disfruté un montón.
Poco a poco la calidad fue desmejorando mientras la misma Rowling, supongo yo, no sabía como justificar que su niño mago tuviese tanta suerte o sus enemigos fuesen tan incompetentes.
Finalizados casi como última muestra de mi antigua manía de completar series interminables, un cuarentón refugiándose en fantasía infantil.
Nada, no lo puedo negar, por lo menos los tres primeros libros de la serie me los he leído como si fuese el niño nerd que en realidad fuí, sin importarme que nuevamente estuviera frente a la enésima representación del Emperador de todas las cosas. Llenos de contradicciones, deus ex machina y malvados de pacotilla, los tres primeros tomos me ganaron rapidamente y los disfruté un montón.
Poco a poco la calidad fue desmejorando mientras la misma Rowling, supongo yo, no sabía como justificar que su niño mago tuviese tanta suerte o sus enemigos fuesen tan incompetentes.
Finalizados casi como última muestra de mi antigua manía de completar series interminables, un cuarentón refugiándose en fantasía infantil.
sábado, 3 de septiembre de 2011
(30 libros) 2-Uno que se haya demorado mucho en leer
El número de la Bestia, de Robert Heinlein
En esta categoría hay obras que no entran porque la edad me ha quitado paciencia y si se ponen insoportables los descarto. Por lo tanto no son libros que haya demorado mucho en leer, son libros que nunca terminé de leer.
El número de la Bestia de Heinlein se salvó por caer en mis manos en mi juventud, cuando mi lista de pendientes se reducía a lo último adquirido-prestado-conseguido y ante la ausencia de cualquier otra cosa debía ser finalizado sin excusa posible.
En este caso dos hombres, dos mujeres y un auto volador se dedican a viajar a través de distintos universos paralelos entre discusiones estúpidas y diálogos interminables. Como típicos personajes de Heinlein los protagonistas son agraciados, liberales, independientes, inteligentes, atléticos y echados pa'lante y desde un principio me cayeron como una patada en las bolas.
Quien sabe, quizás no tardé tanto en leerlo pero definitivamente el tiempo es algo subjetivo.
viernes, 2 de septiembre de 2011
(30 libros) 1- Uno que leyó de una sentada
La captura de Macalé, de Andrea Camilleri.
Empezando a las 8 de la mañana, breve interrupción para desayunar, y corrido hasta finalizarlo al mediodía.
La historia del pequeño Michellino, hijo del comisario del partido en un pueblo siciliano en la Italia fascista de los años 30. Un niño inocente pero convertido en un monstruo cruel por una política de estado empeñada en enaltecer esa crueldad.
Como muchos otros libros de Camilleri (una obra con cierto aire fellinesco), por momentos divertida y en otros momentos trágica.
Empezando a las 8 de la mañana, breve interrupción para desayunar, y corrido hasta finalizarlo al mediodía.
La historia del pequeño Michellino, hijo del comisario del partido en un pueblo siciliano en la Italia fascista de los años 30. Un niño inocente pero convertido en un monstruo cruel por una política de estado empeñada en enaltecer esa crueldad.
Como muchos otros libros de Camilleri (una obra con cierto aire fellinesco), por momentos divertida y en otros momentos trágica.
30 libros
Por hay anda dando vueltas este reto: escribir 30 reseñas diariamente acerca de treinta libros siguiendo este esquema:
Que dudo que pueda realizar completa; soy un desordenado, flojo, dejado y algunas de las categorías no las cumplo ni creo que las cumpla (¿Yo? ¿Leyendo poesía?) pero igual vamos a intentarlo, a mi propio ritmo, y para poner a funcionar un poco esas neuronas (y porque el del primer día está facil).
1. Uno que leyó de una sentada.
2. Uno que se haya demorado mucho en leer.
3. Uno que sea un placer culposo.
4. Uno que le gusta a todos menos a usted.
5. Uno de viajes.
6. Uno de un nobel.
7. Uno muy divertido.
8. Uno para leer por fragmentos.
9. Uno con una excelente versión cinematográfica.
10. Uno con una pésima versión cinematográfica.
11. Uno que lo haya motivado a visitar algún lugar.
12. Una biografía.
13. El primer libro que leyó en su vida.
14. Uno que haya odiado hace años y hoy admira.
15. Uno que haya amado hace años y del que hoy reniega.
16. Uno ruso que sí haya leído.
17. Uno de este año.
18. El que más veces ha leído.
19. Uno que lo haya sorprendido por bueno.
20. Uno que lo haya sorprendido por malo.
21. Uno de cuentos (no valen antologías).
22. Uno de poemas (no valen antologías).
23. Uno que le gustaría volver a leer en su vejez.
24. Uno que no le prestaría a nadie.
25. Uno para aprender a perder.
26. Uno que asocie con la música que le gusta.
27. Un libro que le regalaron y no le gustó.
28. Uno que lo haya asustado.
29. Uno que se haya robado.
30. Uno que pueda salvar vidas.
Que dudo que pueda realizar completa; soy un desordenado, flojo, dejado y algunas de las categorías no las cumplo ni creo que las cumpla (¿Yo? ¿Leyendo poesía?) pero igual vamos a intentarlo, a mi propio ritmo, y para poner a funcionar un poco esas neuronas (y porque el del primer día está facil).
viernes, 19 de agosto de 2011
Día internacional de la fotografía (2)
Hoy 19 de agosto es el Día internacional de la fotografía. Ya en un post anterior expliqué el porque (en 1839 se explicó ante la academia francesa como funcionaba el novedoso sistema del daguerrotipo). El hecho es que esa vez me dediqué a hablar de algunos fotografos cuyo trabajo admiro.
Esta vez me quería dedicar a lo mismo pero deseaba que fueran fotografos más consagrados que los mencionados en ese post pero que estuvieran aún activos, que se escaparan un poco del encuadre academicista de los tercios y que fueran algo irreverentes.
El primero que me vino a la mente fue Martin Parr, pero en cuanto me puse a investigarlo me he dado cuenta que quizá amerite un post para él solo así que esperaré a leer un libro acerca de él que acabo de comprar para caerle con gusto.
Y entonces he decidido hacer eso para lo que se han inventado los blogs que es hablar de si mismo y he colocado una serie de fotografías mías, primero por ser mías, segundo por estar entre mis favoritas y tercero porque por lo menos estoy relativamente seguro de como fueron tomadas y no tengo que ponerme a inventar razones ni motivos ocultos.
Y aquí van:
Fue una mis primeras fotos; película analógica con una cámara sin previsualización y sin mirar por el visor, vamos, un tremendo suertazo pero igual es una de mis favoritas.
Me gusta el contraste de esos locos disfrazados y esa gente que pasa tan apurada sin mirarlos siquiera.
Por supuesto que es un retrato semi-preparado pero ¿qué importa? ¿no lo hace Gregory Crewdson y las vende bien caras?
Aunque no lo crean, es una foto pensada. Me gustó ese señor parado al otro lado de la calle mientras pasa ese gentío alrededor, apurados y agitados, busqué el contraste entre las dos cosas y un pequeño instante de apertura entre los pies y más o menos salió.
Esto es una lección para los fotografos que no quieren que nadie se atraviese y para los paseantes que se ponen a esperar que el señor de la cámara termine de tomar la fotografía. En verdad la intención era el cielo con los cables encuadrado en esa salida de metro hasta que pasó ese pelón y decidí poner en el medio esa cabeza sin cuerpo. Creo que quedó una cosa 20 veces mejor que la intención original.
Este fue un verdadero instante decisivo captado como dice el manual del fotografo de calle; los ví venir, un rabino a la derecha, una monja a la izquierda y me dije "deberían de salir en el mismo encuadre" y chasss, saqué rapido la cámara y la tomé...con un horrible ISO 400 que en esa cámara (Lumix FZ-30) genera un enorme y grosero ruido (moraleja: si usted quiere salir a tomar fotos, saque la cámara desde el primer momento, tengala a mano y ajuste todos los controles que tenga que ajustar).
Y bueno, esto fue otro post con exceso de ego, pero en este caso fotográfico.
Esta vez me quería dedicar a lo mismo pero deseaba que fueran fotografos más consagrados que los mencionados en ese post pero que estuvieran aún activos, que se escaparan un poco del encuadre academicista de los tercios y que fueran algo irreverentes.
El primero que me vino a la mente fue Martin Parr, pero en cuanto me puse a investigarlo me he dado cuenta que quizá amerite un post para él solo así que esperaré a leer un libro acerca de él que acabo de comprar para caerle con gusto.
Y entonces he decidido hacer eso para lo que se han inventado los blogs que es hablar de si mismo y he colocado una serie de fotografías mías, primero por ser mías, segundo por estar entre mis favoritas y tercero porque por lo menos estoy relativamente seguro de como fueron tomadas y no tengo que ponerme a inventar razones ni motivos ocultos.
Y aquí van:
Autorretrato con gato y cuatro pies
Fue una mis primeras fotos; película analógica con una cámara sin previsualización y sin mirar por el visor, vamos, un tremendo suertazo pero igual es una de mis favoritas.
42 St Times Sq
Me gusta el contraste de esos locos disfrazados y esa gente que pasa tan apurada sin mirarlos siquiera.
Maru y el Empire State
Por supuesto que es un retrato semi-preparado pero ¿qué importa? ¿no lo hace Gregory Crewdson y las vende bien caras?
A pie o caminando
Aunque no lo crean, es una foto pensada. Me gustó ese señor parado al otro lado de la calle mientras pasa ese gentío alrededor, apurados y agitados, busqué el contraste entre las dos cosas y un pequeño instante de apertura entre los pies y más o menos salió.
Salida
Esto es una lección para los fotografos que no quieren que nadie se atraviese y para los paseantes que se ponen a esperar que el señor de la cámara termine de tomar la fotografía. En verdad la intención era el cielo con los cables encuadrado en esa salida de metro hasta que pasó ese pelón y decidí poner en el medio esa cabeza sin cuerpo. Creo que quedó una cosa 20 veces mejor que la intención original.
Uno va y la otra viene
Este fue un verdadero instante decisivo captado como dice el manual del fotografo de calle; los ví venir, un rabino a la derecha, una monja a la izquierda y me dije "deberían de salir en el mismo encuadre" y chasss, saqué rapido la cámara y la tomé...con un horrible ISO 400 que en esa cámara (Lumix FZ-30) genera un enorme y grosero ruido (moraleja: si usted quiere salir a tomar fotos, saque la cámara desde el primer momento, tengala a mano y ajuste todos los controles que tenga que ajustar).
Y bueno, esto fue otro post con exceso de ego, pero en este caso fotográfico.
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