viernes, 22 de junio de 2007

Unas notas acerca de cinco semanas en China (primera parte)

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Queda lejos, bastante lejos, demasiado lejos: 9 horas Caracas-París, seis horas de espera en Charles De Gaulle para la conexión, 10 horas París-Hong Kong suman 25 horas de viaje de ida y en AirFrance no te proporcionan el alambre. De regreso fue más ya que la conexión era al día siguiente y no quedó más remedio que pasar una noche en París (que maluco ¿no?).




El vuelo llega a Hong Kong, pero aún no se ha llegado; hay que tomar un autobús hasta Shenzhen que en teoría no debería estar a más de una hora. Pero aquí es cuando la cosa se pone surrealista: Hong Kong, siguiendo la política de "un país, dos sistemas", continua siendo capitalista bajo un régimen comunista con el status de Región Administrativa Especial, que en el fondo es como tener dos países en uno; después de realizar la inmigración en el aeropuerto de Hong Kong debe realizarse nuevamente al cruzar la frontera de la provincia de Guangdong, bajando del autobús con todo el equipaje y saliendo por el otro lado para volver a montarse en el autobús. Además hay que contar otro punto de control intermedio donde además de pedir un papel para el control de lo que supongo es la gripe aviar hay otro nuevo sello en el pasaporte. O sea, que un viaje en autobús de cuarenta minutos termina convirtiéndose en un viaje de hora y media.



Doce horas completas de diferencia horarias dificultan el adaptarse, más en la venida que en la ida (el que sepa la razón de esto se le agradece el comentario).

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Lo primero que te das cuenta al llegar a Shenzhen: hace calor, bastante calor, demasiado calor y lo peor, húmedo, muy húmedo, demasiado húmedo. Nada de brisa, sudas y te empapas, es una ciudad sauna ¿Será el clima distinto en otra época del año? Al parecer en diciembre y enero la cosa mejora notablemente a promedios de 17°C. La ciudad es un puerto y como buen puerto en ciertas partes huele mal, las alcantarillas te atacan y te golpean (¿nivel freático muy alto?), lo que en cierta forma se siente contradictorio porque...

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La ciudad es moderna, con grandes avenidas, enormes y cristalosos rascacielos (tiene el edificio número 14 entre los más altos del mundo: la torre Shun Hing Square de 325 metros de altura).



Un moderno, cómodo y eficiente metro. Amplias aceras, una gran cantidad de autobuses, no llegué a usarlos pero parecían cómodos y sorprendentemente los vi (excepto algunas pocas ocasiones) bastantes aliviados de pasajeros (por lo menos no vi a nadie colgando de la puerta). Todos deteniéndose en su parada, aunque algunas veces bien atravesados ocupando los dos canales, para recoger o dejar pasajeros.



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Hay gente, mucha gente, demasiada gente, gente en las calles que camina, se empuja, te empuja, bicicletas que casi te llevan por delante y nadie dice nada, ni se disculpan ni se molestan ¿Será que miles de años de tener que convivir y trabajar juntos crean está lubricación social que ha evitado que se hayan matado entre ellos y construido cosas como la Gran Muralla?




Me avisan el día que vean a dos choferes venezolanos que acaban de chocar discutir del accidente mientras comparten un paraguas por la lluvia (al final creo que todo lo arreglaron con 50 yuans como satisfacción por el retrovisor caído en el cumplimiento del deber).

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Esta parsimonia china origina una de las primeras cosas que causa curiosidad: la poca ortodoxa forma de cruzar las calles que tienen; una avenida de cuatro canales, el semáforo en verde para los autos, en algún momento algún peatón decide que ya como que esa luz roja ha durado mucho tiempo así que decide cruzar y tras él van el resto. Ese no es el problema, así lo hacemos en Venezuela, pero lo hacemos corriendo y con cara de susto. Aquí el estilo es algo diferente; se tiene que cruzar bien tranquilazo, mirando pa'l frente, hablandito con el pana, sin pararle bola a carros, autobuses o bicicletas. Y los carros ni un cornetazo, ni una mentaita de madre, solo recortan y pasan, algunos se detienen, otros pasan esquivando por centímetros a los peatones quienes se tienen que apurar para no ser pisados, claro, un apuro bastante simbólico. Igual, aunque el de a pie tenga el semáforo en verde, no importa, los carros que cruzan en la esquina pasaran mandados pisando a esa cosa que se mueve y que forma parte del asfalto llamada peatón.

Para el conductor cambiar de canal solo amerita poner la luz de cruce y un breve vistazo al retrovisor (o quizás no). Es pecado ceder el paso, al parecer hay una antigua maldición china que perseguirá a todos los choferes, hasta su quinta descendencia, que se les ocurra ceder el paso al auto de al lado, así sea obligatorio por una disminución de canales en la vía. "Pelearas tu puesto en la cola hasta el último retrovisor vivo" es el lema.

El otro hecho curioso del tráfico: bicicletas, motonetas y los híbridos ciclomotores. Abundan, en su forma normal o como triciclo, para repartir carga y/o transportar pasajeros. Si llueve o hay mucho sol, no hay problema, se usa un paraguas.




miércoles, 20 de junio de 2007

Homúnculo


Homunculus, 1986
James P. Blaylock
Editorial Ultramar, 1990
Traducción: Domingo Santos


En un Londres victoriano alternativo, un dirigible, manejado por un esqueleto, da vueltas en el cielo durante décadas al parecer animado por un homúnculo, un "pequeño demonio" llegado del cielo en una nave espacial muchos años atrás quien, tras ser atrapado y aprisionado en una caja, es deseado por toda una serie de personajes: un científico jorobado y loco que despierta cadáveres en busca de la vida eterna, un ambicioso empresario que desea la máquina de movimiento perpetuo, un científico que construye una nave espacial, un joven estudiante de alquimia (con un grave problema de acné) deseoso de ser todopoderoso y un sacerdote demente quien se cree el nuevo mesías y jura que el homúnculo es su padre.

El dirigible empieza a caer generando toda una serie de eventos desquiciados, persecuciones, ataques, traiciones y redenciones. Personajes buenos, no tan buenos, malos, malísimos y estupidos ghouls que se alimentan de pasteles de sangre se persiguen, se vigilan y se ponen zancadillas mientras todos desean al pequeño ser y sus grandes poderes.

Excelente obra de steampunk, algo barroca en su lenguaje y estructura, pero interesante en esa serie de personajes curiosos y aventuras extrañas.

lunes, 18 de junio de 2007

La Era del Diamante: Manual ilustrado para jovencitas


The Diamond Age, 1995
Neal Stephenson
Ediciones B, 2004
Traducción: Pedro Jorge Romero


En el Shanghai de la segunda mitad del siglo XXI, en un mundo lleno de fronteras difusas entre naciones, ciudades estados, tribus y phylae, un acaudalado empresario perteneciente a la phyle de los neovictorianos, encarga un manual interactivo (una avanzada computadora nanotecnologica) para educar a su nieta intentando que alcance todo su potencial mediante una vida interesante alejada de los clásicos métodos de educación. Hackeado por su diseñador, quien quiere una copia para su propia hija, es robado por unos malandros para caer en manos de una niña pobre.

De esta forma el manual educará a tres niñas distintas quienes crecerán de tres maneras distintas y además será parte importante de una investigación-conspiración para cambiar radicalmente la economía mundial y el status quo.

Extraños grupos, sociedades, personajes y tecnologías se mezclan en esta excelente novela acerca de como la nanotecnología puede afectar nuestro futuro, un mundo donde la alquimia se ha hecho posible, donde cualquier cosa esta al alcance de la mano, donde nadie pasa hambre, pero que no es ninguna utopía, donde nuevos peligros afectan a la sociedad, donde los fanatismos y odios siguen siendo los mismos de hoy día (¿porqué habría de ser diferente?) y donde las nuevas sociedades y tribus, herederas de las naciones, se encuentran en continua nanolucha.

Maravillosa idea de un mundo donde las naciones estados están siendo sustituidas por sociedades-comunidades-tribus-phylae de carácter mundial, donde se reunen personas con las mismas ideas y concepción de la vida, donde ser ciudadano de una nación es algo más que una casualidad geográfica. Excelente extrapolación de como la nanotecnología puede convertirse en el motor de la próxima singularidad tecnológica.

Libro heinleinianamente individualista muy recomendable.

PD: cuando lo estaba empezando a leer se me ocurrió visitar una crítica donde se decía que del libro solo servían las primeras ochenta páginas para luego ser completamente desechable y casi lo abandono. Definitivamente, entre gustos y colores...

Ya volví

jueves, 10 de mayo de 2007

Demagogia es....

(Del gr. δημαγωγíα).

1. f. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.

2. f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder. Por ejemplo, realizando este tipo de declaraciones después de 8 años de permisividad:

"No, no y no, los buhoneros no volverán a ubicarse en el bulevar de Sabana Grande ni en la avenida Solano López ni en ningún otro espacio público de donde hayan sido retirados. Así tranquen, griten, pataleen o hagan cualquier tipo de huelga, porque esa es una decisión de Estado y no vamos a aceptar chantajes, vengan de donde vengan"

sábado, 28 de abril de 2007

Ghost in the Shell 2: Innocence


Inosensu: Kôkaku kidôtai, 2004
Mamoru Oshii


Tiempo después de la desaparición de su antigua jefe y compañera Kusanagi, Batou, el policía cyborg de la Sección 9, seguridad antiterrorismo, ahora en compañía de Togusa, es asignado para investigar el caso de unas robots de compañía que repentinamente se han vuelto locas asesinando a sus dueños para terminar suicidándose.

El caso los llevará a enfrentarse a la yakuza, alimentar al perro, sufrir atentados a sus implantes ciberneticos por parte de hackers, visitar ciudades psicodélicas, enfrentar la realidad y la ilusión al más puro estilo dickiano e ingresar a una extraña fabrica de robots en alta mar imitando a Molly y a Case, todo aderezado con mutiples refranes, citas y dialogos acerca de lo que es humano y lo que no.



Maravillosa animación, excelentes y poeticas imagenes, una interesante historia cyberpunkera que, en cierta forma, como en muchas de las películas japonesas, se estropea por ese extraño intento de los mismos de hacerse los profundos siendo oscuros y engorrosos.

¿Recomendable? si...si te gustó Neuromante y te gusta (o soportas) llegar hasta el final a ver si se entiende o explican algo.
Togusa: -Todo lo que podía ver eran los rostros de mi esposa y de mi hija.
Batou: -No eran tu esposa y tu hija...era el rostro de la Muerte

miércoles, 11 de abril de 2007

300


300, 2006
Director: Zack Nyder
Gerard Butler, Lena Headey, Dominic West, David Wenham, Vincent Regan


Adaptación cinematográfica del comic homónimo de Frank Miller (o novela gráfica como parece que es costumbre decir ahora para que la cosa suene más seria) que narra, en una versión muy libre, la historia de Leónidas, sus 300 espartanos y su lucha contra el ejercito de Jerjes en el desfiladero de las Termópilas.

Dejando de lado la fidelidad histórica a la geografía, los hechos de la batalla, las dimensiones de las fuerzas enfrentadas, vestuarios y personajes y si consideramos la película como un ejercicio estético y de género fantástico (igual que la versión cinematográfica de Sin City del mismo Miller)...pues si, altamente recomendable; espeluznantes y sangrientas escenas de lucha, situaciones exageradas, diálogos apoteósicos y poco creíbles representados en la estética interesante del comic (picados, contraluces, escorzos forzados y manchas de color simulando el trabajo con tinta) en una película de acción y fantasía. Hubo momentos en que me pregunté como hubieran quedado las escenas de batalla del Señor de los Anillos hechas con esta técnica.

¿Lo malo? demasiado obvio ese mensaje de nosotros el occidente democrático, lógico y racional luchando contra el medio oriente religioso, fanático y despotico, cierto tufillo a propaganda política que empantana la cosa (que no se soporta mucho cuando recuerdas el extremismo religioso que existe en los mismos EEUU) y ese discurso de unos espartanos amantes de la libertad que una aproximación a las Guerras del Peloponeso lo deja, como mínimo, en una situación discutible (hay que recordar lo peculiar de la famosa democracia griega).