Tiempo dándole vueltas a esta noticia que genera sentimientos contradictorios.
Incapaz de sobrevivir a la crisis de un país que da la espalda a los libros, cerró la Librería Lectura en el Centro Comercial Chacaito y mucha gente se lamenta (y yo también se la mento, ya saben a quien).
Todo un icono para los amantes de los libros, era una de las pocas pequeñas tiendas que en cierta forma escapaban de la corriente mainstreet de best-sellers, Paulo Coelhos, autoayuda y política nacional que pululan por el país.
Si leemos la entrevista a Walter Rodríguez, su decepcionado dueño, podríamos resumirlo como el resultado de una política de estado mal dirigida de control cambiario y adquisición de divisas, otra política peor dirigida de intereses, objetivos y "motores "de la cultura nacional y por supuesto, el previsible resultado de la lucha de ese pequeño David contra el Goliat de las cadenas de tiendas.
Es triste, quedan pocas librerías (y estoy hablando de Caracas, no me quiero imaginar el resto del país) en las que puedas preguntar a un empleado por algún título y obtengas alguna respuesta inteligente más allá del "déjeme buscar en el sistema ¿Comó me dijo que se deletrea Neruda?"; quizás en Noctua, Entrelibros, Libroria y Vizcaya aún puedas consultar por un título descatalogado o algo que vaya más allá del millón de ventas en Estados Unidos.
El problema es que no estoy tan triste, creo que peor me sentí cuando Suma cambió de gerencia por el fallecimiento del dueño, renovaron el personal y ya no pude conversar con las señoras de la caja o el gordito que buscaba los libros en el depósito si no los encontraba en la tienda y además le encantaba Camilleri. ¿Por qué? porque Lectura era una librería donde había dejado de acudir espantado por lo mal que era atendido por sus empleados y dueños; pedantes y altivos, todo el que entraba a curiosear sus estantes parecía ser sospechoso de ladrón o por lo menos así me sentía al ser observado por cuatro pares de ojos. Nunca recibí un trato amable y las pocas veces que pregunté acerca de alguno de esos "temas menores" como son la ciencia ficción y la fantasía casi sentía vergüenza cuando me respondían. Libros con los precios remarcados a granel, aún los más estropeados, y una mesa de "ofertas" llena de títulos de segunda mano de política argentina que en el fondo dudo que le interesaran a alguien más allá del dueño de la tienda. Y no estoy hablando de los últimos meses, desde hace algunos años ese montón de libros de arte y fotografía en pésimas condiciones anunciaban el fin de este negocio (por más que su dueño se queje de que ya nadie compra un libro de arte para regalar).
Lo siento, en el fondo soy un egoísta que espera que a un librero le guste atender al público. Quizás el Sr. Walter debió conversar con Andres Boersner, aprender de su decálogo y quizás disfrutar de un buen comic de vez en cuando.
De todas maneras, mal futuro para los lectores de este país (o por lo menos para una parte de ellos) cuando vemos las dificultades sisíficas que hay que sobrepasar para importar ese objeto menor que son los libros.
Pensamientos irreflexivos de un obstinado que odia a la humanidad
y tiene muy mala ortografía
domingo, 20 de febrero de 2011
lunes, 10 de enero de 2011
Vivian Maier, la fotógrafa desconocida
Definitivamente entre los mejores fotografos de calle que han existido.
¿Desconocida? No es raro, yo supe de ella hace dos días y nada sabríamos si no es porque el agente literario John Maloof, buscando material para un libro que estaba escribiendo acerca de la ciudad de Chicago, compra por apenas US$400 una caja de fotografías anónimas en un remate y descubre el maravilloso trabajo de treinta años de esta mujer.
Cuando Maloof entendió lo que había comprado inmediatamente regresó y adquirió el resto de las cajas con más de 100.000 negativos y entre 20.000 y 30.000 más en rollos sin revelar.
Después de mucho revisar y organizar descubre un nombre escrito a lápiz en uno de los sobres, se pone a investigar en internet y descubre la esquela mortuoria publicada en la prensa por el fallecimiento de esta niñera de Chicago desconocida para el resto del mundo excepto para sus antiguos patronos quienes publicaron la nota en la prensa. Ahora intenta publicar un libro y organizar exposiciones desbordado por el trabajo que implica catalogar toda la producción de esta mujer.
La producción de Vivian Maier puede ser vista en el blog creado por Maloof, vivianmaier.blogspot, y en mi opinión esta al nivel de grandes como Robert Frank, Robert Doisneau o Brassaï. La capacidad y la técnica de Vivian Maier es alucinante, esas fotografías las tomaba con una Rolleiflex de formato medio que se sostenía contra el pecho colgando del cuello y se enfocaba viendo un visor en la parte superior de la cámara (ver autorretrato al comienzo del post), el nivel de dificultad es notable y a pesar de eso capturaba momentos especiales que solo duraban un segundo.
El asunto me parece fascinante sobre todo por el hecho del anonimato de la protagonista; durante su vida se dedicó a cuidar niños de familias adineradas y al parecer nunca intentó dedicarse profesionalmente a la fotografía. Los que la recuerdan cuentan de una mujer anti-católica, feminista, socialista, sin pelos en la lengua y amante del cine europeo pero al parecer sin familia ni amistades cercanas, el dueño de la tienda donde de vez en cuando revelaba sus películas cuenta de una mujer abierta y expresiva pero que prefería mantener las distancias. Entre las cosas adquiridas por Maloof se encuentran gran cantidad de libros de fotografía que muestran el gran interés que tenía por el tema pero se desconoce si alguna vez lo estudió formalmente.
¿Fue Vivian Maier una fotógrafa ninguneada por galerías y editores? Lo dudo, aún viviendo en los años 50s y 60s, esas decadas vieron a fotógrafas de la calidad de Berenice Abbot, Diane Arbus o Dorothea Lange ser reconocidas ¿Una mujer insegura que desconfiaba de la calidad de su trabajo? ¿Una excelente fotografa amateur cómodamente instalada en sus labores de niñera? ¿Una artista pura a la que no le importaba la opinión de los demás (o que al contrario le importaba demasiado)? De vivir en la actualidad ¿Habría tenido una cuenta en Flickr?
Como el mismo Maloof comenta, es frustante; el obituario que lo puso en su pista era de apenas el día anterior a la búsqueda y Vivian Maeir solo tenía dos días de fallecida cuando decidió googlearla.
Un verdadero misterio.
John Maloof está en el proceso de publicar un libro y un documental (si puede, que ha gastado un dineral tanto en el revelado de los rollos como en los equipos para escanear) que quizás revele parte de la historia de esta mujer que nunca salía a la calle sin su cámara.
Se esperan con ansias.
¿Desconocida? No es raro, yo supe de ella hace dos días y nada sabríamos si no es porque el agente literario John Maloof, buscando material para un libro que estaba escribiendo acerca de la ciudad de Chicago, compra por apenas US$400 una caja de fotografías anónimas en un remate y descubre el maravilloso trabajo de treinta años de esta mujer.
Cuando Maloof entendió lo que había comprado inmediatamente regresó y adquirió el resto de las cajas con más de 100.000 negativos y entre 20.000 y 30.000 más en rollos sin revelar.
Después de mucho revisar y organizar descubre un nombre escrito a lápiz en uno de los sobres, se pone a investigar en internet y descubre la esquela mortuoria publicada en la prensa por el fallecimiento de esta niñera de Chicago desconocida para el resto del mundo excepto para sus antiguos patronos quienes publicaron la nota en la prensa. Ahora intenta publicar un libro y organizar exposiciones desbordado por el trabajo que implica catalogar toda la producción de esta mujer.
La producción de Vivian Maier puede ser vista en el blog creado por Maloof, vivianmaier.blogspot, y en mi opinión esta al nivel de grandes como Robert Frank, Robert Doisneau o Brassaï. La capacidad y la técnica de Vivian Maier es alucinante, esas fotografías las tomaba con una Rolleiflex de formato medio que se sostenía contra el pecho colgando del cuello y se enfocaba viendo un visor en la parte superior de la cámara (ver autorretrato al comienzo del post), el nivel de dificultad es notable y a pesar de eso capturaba momentos especiales que solo duraban un segundo.
El asunto me parece fascinante sobre todo por el hecho del anonimato de la protagonista; durante su vida se dedicó a cuidar niños de familias adineradas y al parecer nunca intentó dedicarse profesionalmente a la fotografía. Los que la recuerdan cuentan de una mujer anti-católica, feminista, socialista, sin pelos en la lengua y amante del cine europeo pero al parecer sin familia ni amistades cercanas, el dueño de la tienda donde de vez en cuando revelaba sus películas cuenta de una mujer abierta y expresiva pero que prefería mantener las distancias. Entre las cosas adquiridas por Maloof se encuentran gran cantidad de libros de fotografía que muestran el gran interés que tenía por el tema pero se desconoce si alguna vez lo estudió formalmente.
¿Fue Vivian Maier una fotógrafa ninguneada por galerías y editores? Lo dudo, aún viviendo en los años 50s y 60s, esas decadas vieron a fotógrafas de la calidad de Berenice Abbot, Diane Arbus o Dorothea Lange ser reconocidas ¿Una mujer insegura que desconfiaba de la calidad de su trabajo? ¿Una excelente fotografa amateur cómodamente instalada en sus labores de niñera? ¿Una artista pura a la que no le importaba la opinión de los demás (o que al contrario le importaba demasiado)? De vivir en la actualidad ¿Habría tenido una cuenta en Flickr?
Como el mismo Maloof comenta, es frustante; el obituario que lo puso en su pista era de apenas el día anterior a la búsqueda y Vivian Maeir solo tenía dos días de fallecida cuando decidió googlearla.
Un verdadero misterio.
John Maloof está en el proceso de publicar un libro y un documental (si puede, que ha gastado un dineral tanto en el revelado de los rollos como en los equipos para escanear) que quizás revele parte de la historia de esta mujer que nunca salía a la calle sin su cámara.
Se esperan con ansias.
lunes, 3 de enero de 2011
Fin de otro clásico
En estos días me entero que Dwayne's Photo (último laboratorio certificado) en Parsons, Kansas, el pasado 30 de diciembre reveló su último rollo de película Kodachrome.
El mismo pertenecía a Steve Curry, fotografo de National Geographic, un celebre desconocido para el público en general por ser el autor del famoso retrato de la chica afgana (aquí escaneado de mi ejemplar particular).
Más de 75 años estuvo esta película en el mercado compitiendo con Fujichrome y Ektachrome, de proceso de revelado más simple y económico, pero escogida por los profesionales por su capacidad de soportar el paso de los años y la calidad del color (esta fotografía de 1949 es prueba de ello). Descontinuada en el 2009 por Eastman Kodak ante el auge de la fotografía digital otro gadget tecnológico del siglo pasado que no sobrevive al esfuerzo. Y aunque aún no se puede garantizar en las cámaras digitales la calidad de las imagenes que da la diapositiva a menos que se haga una gran inversión, el descenso en picada de los costos de estas provoca la desaparición paulatina de todos esos medios analógicos antiguos quedando algunos, supongo, como curiosidades artístico-artesanales.
Obviamente que contra el avance de la tecnología no podemos estar, no soy un ludita fotográfico, pero en estos días me tocó realizar copias de antiguas películas de mi padre con más de 40 años y en perfecto estado y se me ocurre pensar cuanto de lo que tenemos hoy en nuestros discos duros estará disponible ese mismo tiempo (acabándome de enterar que perdí la mitad de las fotografías de un viaje de hace dos años mientras realizaba un respaldo).
Haciendo click acá algunos resultados de ese último rollo que, supongo con cierta intención trágica, finaliza con una toma de un cementerio en Parsons.
Réquiem para esta película que nunca llegué a usar (fin de una era como el mismo Steve Curry dice en su blog) con una canción que en su honor escribió Paul Simon:
El mismo pertenecía a Steve Curry, fotografo de National Geographic, un celebre desconocido para el público en general por ser el autor del famoso retrato de la chica afgana (aquí escaneado de mi ejemplar particular).
Más de 75 años estuvo esta película en el mercado compitiendo con Fujichrome y Ektachrome, de proceso de revelado más simple y económico, pero escogida por los profesionales por su capacidad de soportar el paso de los años y la calidad del color (esta fotografía de 1949 es prueba de ello). Descontinuada en el 2009 por Eastman Kodak ante el auge de la fotografía digital otro gadget tecnológico del siglo pasado que no sobrevive al esfuerzo. Y aunque aún no se puede garantizar en las cámaras digitales la calidad de las imagenes que da la diapositiva a menos que se haga una gran inversión, el descenso en picada de los costos de estas provoca la desaparición paulatina de todos esos medios analógicos antiguos quedando algunos, supongo, como curiosidades artístico-artesanales.
Obviamente que contra el avance de la tecnología no podemos estar, no soy un ludita fotográfico, pero en estos días me tocó realizar copias de antiguas películas de mi padre con más de 40 años y en perfecto estado y se me ocurre pensar cuanto de lo que tenemos hoy en nuestros discos duros estará disponible ese mismo tiempo (acabándome de enterar que perdí la mitad de las fotografías de un viaje de hace dos años mientras realizaba un respaldo).
Haciendo click acá algunos resultados de ese último rollo que, supongo con cierta intención trágica, finaliza con una toma de un cementerio en Parsons.
Réquiem para esta película que nunca llegué a usar (fin de una era como el mismo Steve Curry dice en su blog) con una canción que en su honor escribió Paul Simon:
viernes, 24 de diciembre de 2010
Noticias del futuro editorial del país
La Fundación Editorial el perro y la rana, esa reunión centralizada de editoriales del gobierno como solo el estado centralizado le gusta centralizar las cosas en este país, ha decidido iniciar una colección dedicada al género fantástico a la que han llamado Circulo de Tlön.
Una de sus líneas de publicación se refiere a la ciencia ficción y se llama Noticias del futuro (maravilloso ¿verdad?).
El caso es que a mis manos ha llegado el primer tomo de la colección que igualmente se llama Noticias del futuro, una recopilación (suena bien, en general las colecciones empiezan con una recopilación) realizada por un señor llamado Gabriel Jiménez Emán, de quien se dice, según el texto de la contraportada:
Y me encuentro con este adefesio que reúne fragmentos de distintas novelas (exacto, leyó bien, fragmentos de novelas que de vaina llegan a un capítulo) agrupados por autor con unas minúsculas introducciones de veinte líneas totalmente superficiales, comunes, corrientes y vacías que ni siquiera intentan mostrar la relevancia o el porque de los fragmentos escogidos.
Y como la política del estado es publicar cualquier cosa, el mamarracho en cuestión tiene UN SEGUNDO TOMO.
¿Tan difícil era buscar un grupo de jóvenes escritores y realizar una compilación de cuentos y relatos cortos con sus opiniones acerca del género? ¿De quien será compadre o cuñado Gabriel Jiménez Emán?
Una amiga me dijo más o menos con estas palabras: "no se que puede ser peor, que a las editoriales de nuestros países no les interese a ciencia ficción o que si les interese la ciencia ficción".
Por supuesto, tiene toda la razón.
Una de sus líneas de publicación se refiere a la ciencia ficción y se llama Noticias del futuro (maravilloso ¿verdad?).
El caso es que a mis manos ha llegado el primer tomo de la colección que igualmente se llama Noticias del futuro, una recopilación (suena bien, en general las colecciones empiezan con una recopilación) realizada por un señor llamado Gabriel Jiménez Emán, de quien se dice, según el texto de la contraportada:
"sus compilaciones poseen una extensión, selección y profundidad que las diferencia de otras investigaciones"
Y me encuentro con este adefesio que reúne fragmentos de distintas novelas (exacto, leyó bien, fragmentos de novelas que de vaina llegan a un capítulo) agrupados por autor con unas minúsculas introducciones de veinte líneas totalmente superficiales, comunes, corrientes y vacías que ni siquiera intentan mostrar la relevancia o el porque de los fragmentos escogidos.
Y como la política del estado es publicar cualquier cosa, el mamarracho en cuestión tiene UN SEGUNDO TOMO.
¿Tan difícil era buscar un grupo de jóvenes escritores y realizar una compilación de cuentos y relatos cortos con sus opiniones acerca del género? ¿De quien será compadre o cuñado Gabriel Jiménez Emán?
Una amiga me dijo más o menos con estas palabras: "no se que puede ser peor, que a las editoriales de nuestros países no les interese a ciencia ficción o que si les interese la ciencia ficción".
Por supuesto, tiene toda la razón.
lunes, 15 de noviembre de 2010
El Sindicato de Policía Yiddish
Ucronía+novela negra+humor negro+intriga política=
El Sindicato de Policía Yiddish
Más o menos esta sería la ecuación de este libro de Michael Chabon con excelentes resultados (pero que dudo que funcione tan bien en la mayoría de las ocasiones).
Llegué a este libro porque es una ucronía y mi persistente debilidad por las mismas. En el caso del Sindicato el estado de Israel resultó acabado en la ofensiva árabe de 1948 y tras nueva diáspora gran cantidad de judíos se establecen en la ciudad de Sitka en Alaska, distrito con un estatus especial semi-autónomo que acogió a refugiados judíos de Europa durante la guerra. Al empezar nos encontramos a dos meses del fin del estatus (solo otorgado por 60 años) y la reversión del distrito al gobierno de Washington, los habitantes sin idea de a donde acudir, muchos sin una nacionalidad o sin papeles que les permitirían continuar viviendo en EEUU. Michael Chabon suelta capsulas que nos permiten vislumbrar un mundo distinto al nuestro donde Rusia ha pasado por diversas repúblicas, la guerra en Europa acabó en el 46 con un bombardeo atómico y Kennedy se casó con Marilyn.
Luego es una novela policial, con grandes dosis de novela negra. El protagonista, Meyer Landsman, es un detective de homicidios casi alcohólico, divorciado, quien sin ningún futuro a la vista se encuentra decidido a aclarar el asesinato de un vecino en el hotel de mala muerte donde vive. Para ello tendrá que enfrentar a un grupo de judíos ortodoxos que controlan el crimen organizado en Sitka, volver al ajedrez, un juego que odia, y esconder la investigación de su supervisor provisional quien ordenó fuese cerrada (quien para colmo de males es su ex-esposa de la que continua enamorado).
El problema que normalmente tengo con las ucronías es que frecuentemente se convierten en un escenario muy bonito pero que en realidad aporta poco a una historia que funcionaría idénticamente en nuestra línea temporal. Con El Sindicato esto no es tan cierto; el drama judío del desarraigo, los problemas religiosos entre las distintas creencias, el clima hostil y los problemas de convivencia con la población aborigen de Alaska forman parte integra de la trama y configuran y definen a los personajes. Obviamente alguien tan interesante como Berko, el primo medio tlingit y además judío de Landsman no funcionarían para nada en otro escenario.
Y ese es otro sumando que se agradece; nadie como Chabon (y Woody Allen por supuesto) para reírse y hacernos reir de la idiosincrasia judía y si además es un genio con las metáforas, las descripciones coloridas y el humor ácido el resultado es una novela excelente de las que da dolor terminar. Generalmente cuando hago un post acerca de una lectura intento copiar algún fragmento interesante (si es divertido mejor) que resuma en cierta forma el tono y espíritu del libro. Nunca me había costado tanto escoger un párrafo ya que nunca había marcado tantos mientras leía.
¿La intriga política? lo debo, ese es el verdadero spoiler.
Hoy día nunca se sabe. En Povorotny, un gato se apareó con un conejo y produjo unos monstruitos adorables cuyas fotos adornaron la portada del Sitka Tog. El febrero pasado, quinientos testigos de todos los rincones del distrito juraron que bajo el resplandor de la aurora boreal, durante dos noches seguidas, habían observado el contorno de una cara humana con barba y tirabuzones. Estallaron violentas discusiones sobre la identidad del sabio con barba del cielo, sobre si la cara estaba o no sonriendo (o simplemente sufriendo un ligero ataque de gases), y también sobre el significado de la extraña manifestación. Y la semana pasada sin ir más lejos, en medio del pánico y de las plumas del matadero kosher de la avenida Zhitlovski, un pollo se volvió hacia el shochet mientras este levantaba su cuchillo ritual y anunció en arameo la llegada inminente del Mesías. De acuerdo con el Tog, el pollo milagroso profirió una serie de predicciones asombrosas aunque olvidó mencionar la sopa de la cual, tras quedar una vez más silencioso como el mismo Dios, acabó formando parte. Hasta el estudio más informal de los anales, piensa Landsman, mostraría que los tiempos extraños para ser judío casi siempre han sido también tiempos extraños para ser un pollo.
PD1: los hermanos Coen la quieren adaptar al cine... Quizá el mundo no es tan cruel después de todo.
PD2: que portada tan genial.
PD3: Y ahora en la búsqueda de La asombrosas aventuras de Kavalier y Clay
miércoles, 3 de noviembre de 2010
La guerra interminable
William Mandella es un joven estudiante de física reclutado para una guerra de la que no están muy claras las razones ni motivos. En sus breves retornos a la vida civil se encuentra totalmente fuera de lugar, en medio de una sociedad a la que no entiende y que no lo entiende.
Convertido en un hombre extraño hasta para su familia, no encuentra "hogar" excepto en el mismo ejercito a donde no le queda más remedio que regresar, hacer carrera y cumplir órdenes absurdas, algunas criminales, para un gobierno que controla los medios de comunicación y que lo quiere convertir en héroe ejemplar en una lucha cada vez más fanatizada de nosotros contra ellos, un ellos al que no hay ningún intento de comprender ni tratar.
Obviamente es una historia de guerra pero además es una novela de ciencia ficción; el enemigo son los taurinos, una civilización extraterrestre enfrentada con la humanidad por el control de los túneles de gusanos que comunican la galaxia (colapsares los llaman en el libro), el viaje a través de los colapsares es instantáneo pero el traslado a cada portal es a velocidad sub-lumínica con todo lo que esto implica en la dilatación temporal; una breve misión de algunos meses pueden ser siglos en la Tierra. Completamente incomunicados de sus bases militares desconocen a que se enfrentarán, que avances militares pudo haber creado el enemigo desde el último encuentro y, por supuesto, desconocen que encontraran al regresar (si es que regresan ya que el porcentaje de bajas es groseramente alto).
Curiosamente auto-biográfica, Joe Haldeman (graduado en física y veterano de Vietnam en los 60s) maneja la dilatación temporal como una metáfora del desarraigo que sufren los veteranos de guerra actual al regresar y realiza una fuerte crítica a lo absurdo de la guerra y al estamento político-militar-empresarial que la ve como el gran negocio.
A diferencia de gran cantidad de historias de ciencia ficción militar y space-operas, el protagonista no es ese héroe esforzado en misiones salvadoras de la humanidad. Renuente a pelear, participa en fracasos militares, operaciones incompletas y presencia gran cantidad de bajas por accidentes, errores y fuego amigo. Haldeman si estuvo en combate y en cierta forma esto se nota.
Todo un clásico (1974) que ha pasado a formar parte de mis 10 primeros en la ciencia ficción que no se deben perder.
Ridley Scott adquirió los derechos para la película...y la quiere hacer en 3D luego del éxito de Avatar.
Da miedo.
Convertido en un hombre extraño hasta para su familia, no encuentra "hogar" excepto en el mismo ejercito a donde no le queda más remedio que regresar, hacer carrera y cumplir órdenes absurdas, algunas criminales, para un gobierno que controla los medios de comunicación y que lo quiere convertir en héroe ejemplar en una lucha cada vez más fanatizada de nosotros contra ellos, un ellos al que no hay ningún intento de comprender ni tratar.
Obviamente es una historia de guerra pero además es una novela de ciencia ficción; el enemigo son los taurinos, una civilización extraterrestre enfrentada con la humanidad por el control de los túneles de gusanos que comunican la galaxia (colapsares los llaman en el libro), el viaje a través de los colapsares es instantáneo pero el traslado a cada portal es a velocidad sub-lumínica con todo lo que esto implica en la dilatación temporal; una breve misión de algunos meses pueden ser siglos en la Tierra. Completamente incomunicados de sus bases militares desconocen a que se enfrentarán, que avances militares pudo haber creado el enemigo desde el último encuentro y, por supuesto, desconocen que encontraran al regresar (si es que regresan ya que el porcentaje de bajas es groseramente alto).
Curiosamente auto-biográfica, Joe Haldeman (graduado en física y veterano de Vietnam en los 60s) maneja la dilatación temporal como una metáfora del desarraigo que sufren los veteranos de guerra actual al regresar y realiza una fuerte crítica a lo absurdo de la guerra y al estamento político-militar-empresarial que la ve como el gran negocio.
A diferencia de gran cantidad de historias de ciencia ficción militar y space-operas, el protagonista no es ese héroe esforzado en misiones salvadoras de la humanidad. Renuente a pelear, participa en fracasos militares, operaciones incompletas y presencia gran cantidad de bajas por accidentes, errores y fuego amigo. Haldeman si estuvo en combate y en cierta forma esto se nota.
Todo un clásico (1974) que ha pasado a formar parte de mis 10 primeros en la ciencia ficción que no se deben perder.
Ridley Scott adquirió los derechos para la película...y la quiere hacer en 3D luego del éxito de Avatar.
Da miedo.
martes, 26 de octubre de 2010
De la cheveridad venezolana
Estacionamiento del Aeropuerto de Maiquetia, terminal nacional. A mano izquierda, justo al lado de la reja, la "acera" para que caminen los peatones.
Definitivamente, tenemos un problema como sociedad cuando se aprueba y se celebra la anarquía.
"Bochinche, bochinche... esa gente sólo es capaz de bochince"Francisco de Miranda
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