jueves 26 de enero de 2012

Notas fotográficas

Algunas de las preguntas recibidas al intentar vender una cámara fotográfica por Internet (y las respuestas que no escribí aunque me vi tentado):

Pregunta- Del 1 al 10 ¿Qué tal la calidad de las imágenes?
Respuesta- 15, al final la calidad de las fotos depende de la calidad del que maneja la cámara y como soy un excelente fotógrafo todas las imágenes que generó esta cámara son superlativas.

NOTA 1: Si quieres saber si cualquier cosa que está comprando es buena o no NO ES BUENA IDEA PREGUNTARLE AL VENDEDOR. En Internet hay miles de foros donde podrás leer opiniones, análisis y discusiones de lo que estás buscando.

NOTA 1.2: Si quieres comprar una cámara digital, dpreview es a donde tiene que acudir: analisis, estudios, comparaciones y como mínimo encontrarás precios y especificaciones.

NOTA 1.3: No es joda, mucho de la calidad de las fotografías depende del fotógrafo, usted puede tener una Canon 5D de dos mil y pico de dólares, las fotos te van a quedar igual de malas que con una de 160 dólares si no tienes ni idea de encuadre, exposición y control de la luz (lo contrario también es cierto, con una cámara chinchurria se pueden obtener grandes resultados).

Pregunta- ¿Recomiendas la cámara para viajar?
Respuesta- La verdad es que no, para viajar lo mejor es un auto, un avión o un barco.

NOTA 2: En la página recomendada anteriormente se pueden encontrar dos parámetros muy importante a la hora de adquirir una cámara: a) el peso ¿Está usted dispuesto a viajar cargando un kilo colgado del hombro para donde sea que vaya? y b) el tamaño ¿A donde va a viajar se puede sacar esa cámara que parece una nave espacial sin temor a ser atracado a los 15 segundos? Es obvio que la respuesta dependerá de cada quien, de lo que signifique viajar para cada quien y de la forma como viaje cada quien.

Pregunta- Esa cámara es de 8 megapixeles y ya salieron de 14 ¿Por que no me la rebajas?
Respuesta- ¿Más megapixeles es mejor? Otro que lo tiene chiquito.

NOTA 3: Con 5 megapixeles se pueden obtener copias impresas de calidad (300 ppi) de hasta 6x8 pulgadas. Con 8 megapixeles se obtiene buenas copias de hasta 8x10 (por acá un cuadro de referencia). Ahora ¿Cuando fue la última vez que usted copió en papel una foto en tamaño 8x10? Es más ¿Cuando fue la última vez que usted copió una foto en cualquier tamaño? (No valen fotos carnets).

No siempre más megapixeles es mejor; más megapixeles en un sensor del mismo tamaño generalmente implica mayor ruido digital, desmejorando por lo tanto la calidad total de la imagen. Por supuesto, en esto del ruido estará también implicado el software y el procesador que tenga la cámara y esta es la diferencia entre una Canon y una Nikon con una BenQ de la misma resolución.

Pregunta- ¿Es una SLR o una digital que funciona como una SLR?
Repuesta- Es una cámara fotográfica digital que funciona.

NOTA 4: No todo lo que está en la Wikipedia está malo, si usted quiere invertir un montón de dinero en un artilugio tecnológico, leer un poquito no hace daño. Una SLR es un tipo de cámara, si tiene película es una SLR analógica o SLR a secas, si tiene un sensor digital es una D-SLR.

Pregunta- ¿Un número aproximado de fotos tomadas?
Respuesta- Que jode.

NOTA 5: Hay una especie de mito urbano rondando por ahí de que las cámaras tienen una obsolescencia programada de cierto número de tomas y al llegar ahí ya no funcionan. La verdad es que las piezas mecánicas tienen una vida útil, principalmente el obturador, ciertas cámaras profesionales te dan este dato aproximado; 100.000 tomas, 250.000 tomas (que viene a ser como 7 fotos diarias durante 10 años), etc. pero en una cámara compacta este número es prácticamente imposible de conseguir y si alguien puede decir que 1000, 2000 ó 5000 fotos es mucho, poquito o nada sería bueno saber de donde sacó la información.

Lo más curioso de todo es ver como personas, capaces de moverse por la red para buscar un artilugio tecnológico, son incapaces de moverse un poco más solo para chequear que el artilugio en cuestión es lo que necesitan. Alucinante.

Por cierto, aún está en venta.

viernes 30 de diciembre de 2011

Pequeño, grande

Terrible.

Que en un libro de 671 páginas me haya dejado sin leer las dos últimas y que en verdad no me haya importado.

Reincidente que es uno, ya me había pasado con Aegypto del mismo Crowley, pero es que Pequeño, grande ganó el World Fantasy Award de 1982, algo bueno tenían que haberle visto. Además el tema no pinta nada mal; el mundo de las hadas y su encuentro con una extraña familia que tiene la capacidad de verlas e interactuar con ellas en su extraña y fantástica casona que pareciera una puerta a ese mundo "pequeño".

Pero no, me encontré con este libro donde Crowley se explaya en rebuscadas y enrevesadas metáforas, con personajes que no entienden nada de lo que pasa y por supuesto nadie se preocupa por preguntar, aclarar y mucho menos por explicarselo al lector (o sea yo).

Y pasan y pasan y pasan páginas y la historia se alaaaaarga y paseamos por todos esos descendientes de la famila Bebeagua y sus largas descripciones y reflexiones. Quizás gracias al joven Auberon y su extraña aventura en un Nueva York casi apocalíptico logré llegar al final...casi.

Pero total, supongo que soy yo el equivocado, se pueden buscar las reseñas en la web donde todos dicen que es una maravilla (al igual que con Aegypto, del que no guardo recuerdo alguno excepto que terminé odiando esa historia de amor en el campo).

martes 29 de noviembre de 2011

Flashforward

En el año 2009 (si, ya se, es que el libro fue escrito en 1999) un experimento del CERN ocasiona un curioso salto hacia adelante, veinte años en el futuro, de la conciencia humana.

Durante un minuto y cuarenta y tres segundos toda la humanidad pierde el sentido y vive la experiencia de lo que estarán haciendo dentro de 21 años. El caos a nivel mundial es enorme; millones de muertes en accidentes aéreos, automovilísticos, caídos por escaleras o desangrados durante cirugías inconclusas.

Y entonces, además de toda la investigación correspondiente, conflictos legales y dramas personales surgirán ciertas cuestiones filosóficas ¿Existe el libre albedrío? ¿Puedo cambiar lo que vi o estoy predestinado a cumplir mi visión? ¿Lo que vi será construido a partir de mi propia visión? Personas que se ven como fracasados, parejas casadas con otras personas, el vislumbre de un futuro exitoso o de familias destrozadas, la suerte o no de haber contemplado el mercado de acciones o los resultados deportivos y lo peor de todo, no haber visto nada ¿Significa eso que estaré muerto para entonces?

Vamos, en realidad es un thriller que incluye persecución y tiros en el clímax de la novela, pero está bastante bien y se lee fácil y rápido. Buena diversión para pasar el rato.

El libro "inspiró" una serie de TV en el 2009 que no pudo sobrevivir a su primera temporada. No es extraño, era terriblemente mala; el guión parecía un colador de espaguetis y las actuaciones, siendo generoso, eran pobres, otra muestra más de una excelente idea muy mal usada. Pero curiosamente para esta nueva edición de la novela se usó como portada la imagen promocional de la serie de TV que guarda muy poca relación con el libro y que además fue tremendo fallo, extrañas las técnicas de los departamentos de mercadeo de las editoriales.

Como nota curiosa el Papa es Benedicto XVI...en una novela escrita en 1999.

lunes 28 de noviembre de 2011

La conjura de los necios

"Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis por este signo:
todos los necios se conjuran contra él"
Esta frase, original de Jonathan Swift, es la que inspira el título del libro y en general el espíritu del mismo.

Ignatius Reilly es un inadaptado desempleado que vive con su madre. Mentiroso, desaseado, glotón, perezoso y además desprecia a toda la humanidad considerándose superior a cualquiera. Jura que es un genio incomprendido, deja en cientos de cuadernos sus "profundas" notas filosóficas y mantiene una discusión epistolar con una antigua compañera de estudios, Myrna (empeñada en salvar a la humanidad y a Ignatius por la liberación sexual) quien es totalmente opuesta a lo que es él.

Obligado a trabajar para pagar un accidente de tránsito de su madre, Ignatius conocerá a distintos personajes en New Orleans, complicará sus vidas y se verá enredado en las de ellos en su deseo de ganarle a Myrna como benefactor de los oprimidos.

Negros estúpidos, mariquitas de cliché, dueñas de bares de mala muerte, incompetentes policías, viejas snobs de la clase alta y una madre ebria compiten para demostrar quién es más idiota que el otro.

Leo lo escrito hasta ahora y me cuesta creer que el libro no me haya gustado. Claro, lo terminé, y no lo puedo negar; la forma como John Kennedy Toole cierra las distintas historias es genial, pero me costó engancharme a una historia donde nadie genera simpatía, empezando por el mismo Ignatius, un personaje tan desagradable que mi único deseo a medida que leía era verlo encarcelado, golpeado o castigado de alguna forma. Y el caso es que Ignatius no es mucho peor que el resto de los personajes: todos destilan miseria, ignorancia y estupidez suprema.

Definitivamente Toole estaba molesto con la humanidad y se nota en este libro rechazado por todas las editoriales y publicado postumamente gracias al empeño de su madre luego del suicidio del autor.

Quizás el desagrado que sentí al leerlo se deba a que, en el fondo, es una historia autobiográfica.

jueves 3 de noviembre de 2011

Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay

Michael Chabon gana en el 2001 el premio Pulitzer para una obra de ficción con la historia de los jóvenes Samuel Klayman y Josef Kavalier.

El primero es un pequeño judío, cojo por el polio, con grandes sueños de convertirse en dibujante de comic (pero en realidad sin mucha habilidad para las artes) quien encontrará a su socio ideal en su primo Josef, quien huyendo de los nazis tendrá que abandonar a su familia en Praga y llegará como refugiado a la casa de su lejana tía en Nueva York.

Kavalier, con grandes dotes para el dibujo, además de aprendiz de mago y escapista, encontrará en Sammy a un guionista excelente y la dupla Kavalier y Clay (nombre artístico) renovará por completo el comic de superhéroes durante la Segunda Guerra Mundial.

Un divertido paseo por los orígenes del comic que incluye la visita a las principales creaciones de este dúo ficticio: El Escapista y la Polilla Luna, breves apariciones de los precursores (verdaderos) del género como Stan Lee y Jack Kirby y curiosos momentos compartidos con Salvador Dalí y Orson Wells.

Por momentos divertida (esa curiosa bohemia surrealista que pulula por el Nueva York de los años 40), por momentos cruel y trágica (la dificultad de Clay para vivir su homosexualidad y el dolor de Kavalier por su familia perdida) y por momentos fantástica y mágica (con rescate de los restos del Golem en Praga incluido).

A pesar de ser un libro voluminoso (más de 700 página que incluyen luchas contra terroristas nazis dementes, aventuras bélicas en la Antártida y un par de historias de amor y desamor) lo devoré en pocos días y me uno al grupo de los que lo consideran una excelente novela.

-En la vida solamente hay un medio seguro -dijo Deasey- de garantizar que uno no va a ser pulverizado por la decepción, la futilidad y la desilusión. Y no es otro que tener todo lo claro que uno pueda, que uno hace las cosas únicamente por dinero.


PD: la casa Dark Horse editó seis números del Escapista con varios artistas invitados, curioso feedback.

sábado 1 de octubre de 2011

(30 libros) 30. Uno que pueda salvar vidas

El mundo y sus demonios, de Carl Sagan

Creo que unas de las tantas causas de muertes inútiles en el mundo son la superstición, las creencias dogmáticas en religión y en política y el desconocimiento de como es el verdadero pensamiento científico. Se me ocurre pensar que un libro como El mundo y sus demonios de Carl Sagan debería servir para acabar con esto, aunque sea en una pequeña fracción, pero a veces me pregunto si esta clase de libros los lee quien debe leerlos.

Que no soy yo precisamente quien necesita leerlos (que me cuesta imaginar algún creyente leyendo Por qué no soy cristiano de Bertrand Russell, por ejemplo) y pienso si está clase de reflexiones solo terminan dando vueltas en el club de los racionalistas o por el contrario de alguna forma llegan a tocar, aunque sea para crear alguna pequeña comezón mental, las cabezas de tantos creyentes de teorías pseudocientíficas y propagadores de falacias.

Mi esperanza es que si, aunque sea en una mínima proporción, libros como el de Sagan ayudan a que alguien se de cuenta de algunos dogmas estúpidos que carga por pura costumbre y entienda que una transfusión de sangre no va a ocasionar su perdición en el Purgatorio, que ese cáncer tiene mejores probabilidades de curar con algo mejor que unos ramazos de ruda, que no hay poderes ocultos en santos sudarios o en collares de piedritas de colores y que no van a venir ningunos extraterrestres a rescatar su alma luego de ese suicidio colectivo.

O quizás no, quizás debí escoger para esta entrada un manual de primeros auxilios y dejarme de pendejadas.

viernes 30 de septiembre de 2011

(30 libros) 29.Uno que se haya robado

Los carteles, su historia y lenguaje, de J. Barnicoat

Eso de estudiar en otra ciudad y tener que vivir en una pensión no se lo recomiendo a nadie. Compañeros de habitación borrachos, peleas de parejas y robos de comida en esa nevera comunal son algunas de las cosas que hay que calarse.

Claro, tiene sus ventajas, existe la oportunidad de conocer un mundo de personajes con los que normalmente no te encontrarías. Por ejemplo, entre los que recuerdo, un estudiante de filosofía bastante singular, un antiguo guardia nacional empleado de un banco (muy buenas sus anécdotas), un licenciado en música amante del rock sinfónico y eterno despechado y por breve tiempo un maracucho diseñador gráfico que venía pocos días al mes a Caracas para hacerle unos trabajos a un partido político.

A través de éste último llegó a mis manos este libro que es una historia del afiche desde sus orígenes a finales del siglo XIX y toda su popularización y desarrollo a lo largo del siglo XX.

Y no es que me lo haya robado, no no no, se lo pedí prestado y por un proceso natural en el orden de cualquier habitación (que casualmente ocurrió cuando me dijo que no regresaba a Caracas) el libro terminó escondido debajo de un grueso tomo de cálculo y otro de amplificadores operacionales y, qué cosas, nunca regresó con su dueño.

Pero juro que si me lo hubiera pedido se lo hubiera devuelto.

Por este puño de cruces.