miércoles, 19 de mayo de 2010

martes, 11 de mayo de 2010

Frank Frazetta (1928-2010)


Hoy falleció Frank Frazetta.

Lo que hizo Tolkien con la literatura fantástica en la segunda mitad del siglo XX se podría decir que lo hizo Frazetta con la ilustración. Se convirtió en uno de los autores más inspiradores así como los más copiados y plagiados por los fabricantes de portadas a granel.

Su nombre se convirtió practicamente en nombre de un estilo (a la manera Frazetta). Primero la parte técnica; esas composiciones en forma triangular, escasas en detalles, donde se sugiere mucho a fuerza de brochazos y manchas (el mismo decía que muchas veces el exceso de detalle sirve para ocultar errores) con paletas reducidas de colores y fondos apenas vislumbrados, y segundo; esos personajes oscuros, tenebrosos, fuertes, en gran tensión estática o en ágil movimiento. Su Death Dealer es una figura icónica de la fantasía épica plagiado cientos de veces. Pensar en Conan es pensar en el Conan de Frazetta (casi seguro de que a Chuacheneguer lo escogieron porque se parecía a su personaje).

Death Dealer II

Sus escenas pueden parecer crueles y sangrientas pero en realidad, y esto es parte de la magia de Frazetta, no hay sangre a borbotones, no hay cuerpos desmembrados ni partes regadas por doquier. La violencia, si en verdad aplica el término, es artística.

Caso aparte son las mujeres; de miradas exóticas de grandes ojos gatunos, sexys y sensuales pero rellenitas, de muslos amplios, con su panza correspondiente, más cercanas, más reales. Tema recurrente en su obra fue la pareja bella/bestia.

The Egyptian Queen

La página oficial se encuentra en remodelación y quien sabe cuando vuelva si continua (y ahora con más razón) la teleculebra que vive desde hace un tiempo su familia por cuestiones de marcas y derechos de autor.

jueves, 6 de mayo de 2010

Q


-El Plan [...]Imponer un orden en el mundo. Permitir a la Iglesia de Pedro el seguir siendo el árbitro indiscutido del destino de los hombres y de los pueblos. Más que nadie, Carafa ha comprendido en qué se basa un poder milenario. Un mensaje sencillo: el temor de Dios. Un aparato gigantesco y complejo que lo inculque en las costumbres y en las conciencias. Difundir el mensaje, manejar el saber, observar y cribar el espíritu de los hombres, perseguir todo impulso que ose rebasar ese temor.

En 1517 Martin Lutero clava sus 95 tesis en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg dando origen a la reforma protestante.

Justo después de este evento, Q nos narra durante 30 años las aventuras y desventuras del protagonista sin nombre (o con diversos nombres) quien luchará en las revueltas campesinas de Alemania lideradas por Thomas Müntzer, en el levantamiento anabaptista de la ciudad de Münster y en la propagación de libros heréticos en defensa del anabaptismo.

Intercaladas con la narración en primera persona del protagonista se muestra la correspondencia de Q, agente secreto a las ordenes del arzobispo Carafa (Inquisidor General y más tarde Papa Paulo IV) quien de manera subterránea se dedicará a sabotear y conspirar contra todos estos movimientos reformistas y revolucionarios.

Ambos personajes sin saberlo seguirán rutas comunes encontrándose finalmente en la culminación del libro.

Libro extenso (640 páginas) que por momentos pareciese no avanzar aunque no deja de ser interesante. Llegué al mismo como el lector que busca una novela histórica con espadas, batallas e intrigas, cosa que por cierto es, pero al terminar y buscar información me encuentro con que muchas veces ha sido descrita como una alegoría de la historia de Europa en el siglo XX y la declinación de los movimientos de protesta de los 60s, destruidos, traicionados, absorbidos y digeridos por el sistema. Cierto o no, el libro es una crítica ácida a la especulación bancaria, a los movimientos religiosos, tanto los extremismos fanáticos como a los controladores y ambiciosos del poder, a la facilidad con que sé puede pasar de uno a otro y a los cambios de opinión según sople el viento.

Su autor es Luther Blisett, un seudónimo que identifica a un colectivo enorme que engloba multiples tendencias de izquierda y ha mantenido una actitud crítica ante los medios de comunicación (identificándose de esta forma con su protagonista anónimo). En realidad el responsable de Q sería más bien la sección italiana de Luther Blisett ahora Wu-Ming (anónimo en chino). Se podría decir que el autor está fallecido ya que Luther Blisett realizó un suicidio colectivo en el 1999 (a pesar de eso regresa eventualmente de la tumba para hacer declaraciones).

Otro hecho curioso es que Luther Blisett fue pionero de los Creative Commons antes de que existieran, una sorpresa conseguirse con esta nota en el copyright:
Está permitida la reproducción total o parcial de esta obra y su difusión telemática siempre y cuando sea para uso personal de los lectores y no con fines comerciales

Así que ya saben, el libro puede ser descargado en español en este enlace.