jueves, 13 de noviembre de 2008

Alas nocturnas


Nightwings
Robert Silverberg, 1968
Ediciones Orbis, 1986 (Editorial Edhasa, 1976)
Traductor: Norma B. de López y Edith Zilli


En una Tierra 40.000 años en el futuro, la humanidad vive en una confortable decadencia bajo la amenaza cada vez menos creíble de una invasión extraterrestre. Agrupados (y separados) en hermandades, cada quien tiene un lugar en esta sociedad y una misión que cumplir en este estado de permanente alerta. Vigías, Voladores, Memorizadores, Músicos, Defensores, Regidores y muchas más, cada quien en una hermandad y cada hermandad para cada quien, excepto los parias, mutantes y normales, el lumpen de esta futura sociedad.

Pocos recuerdan el pasado glorioso de la Tierra, de muchas de sus grandes obras solo quedan ruinas y una geografía fuertemente cambiada por la irresponsable manipulación del clima, una civilización orgullosa y despótica con sus vecinos ahora arrastra esos pecados y deberá purgarlos para renacer.

Un viejo vigía, un mutante y una joven voladora llegan a la antigua ciudad de Rom después de avanzar sin rumbo definido desde Afrik por el puente entre los continentes, los eventos se desatarán, el grupo se separará y el vigía terminará rumbo a Pris para cambiar de hermandad.

Una historia leída en este intento personal de llenar vacíos de los clásicos del género, pero que mas allá del buen rato es bastante olvidable, simpaticamente exótica y con una trama bastante sencilla y sin complicaciones. Una historia de ciencia ficción pero en clave de fábula de como la sociedad actual puede ocasionar su propio fin jugando a ser Dios o como puede crear las herramientas de su propia destrucción en los pueblos que somete y oprime. La redención de los pecados como herramienta para el renacer.

En una esquina elevada de la Ciudad Vieja, se levanta la cúpula dorada que veneraban los mulsmanes, ahora cuidadosamente atendida por el pueblo de Jorslén. Y en esa misma elevación se alza el muro de grandes piedras grises que los heberos consideraban sagrado. Todas esas cosas sobreviven, pero se han perdido ya las ideas que encerraban. Mientras estuve con los Memorizadores, nunca encontré un erudito capaz de explicarme las ventajas de adorar una pared o una cúpula dorada. Sin embargo, los antiguos registros aseguran que estas tres religiones del Primer Ciclo fueron poderosas y profundas.

3 comentarios:

Lobo7922 dijo...

Yo creo que yo leí esto cuando era un bebé de 15 años o algo así.
Recuerdo que me impresionó que usaban los cerebros de la gente muerta como computadoras, ¿estamos hablando de la misma historia?
Pero yo no lo leí como una novela independiente, venía en una colección de historias, una recopilación de los premios Hugo que hizo Asimov.

David Aponte dijo...

Epale Rinckevicious (o cómo se escriba), me dejaste esperando por la versión en digital de "El perro de la guerra..."

Mira, recuerdas una serie de un detective (Kolchak) que pasaban hace millones de años por el extinto canal 2? Acá la llamaban "Lo inexplicable", en inglés "Night Stalker". Bueno, le sacaron un refrito. No sé qué tal es. Son sólo 6 episodios bajables por e-link. Si quieres te paso los enlaces.

También están sacando unos OVA nuevos de COBRA (esa sí la recuerdas, no?). Serán 6 nada más. Ya me bajé los dos primeros pero no hay subtítulos aún. Estos están por Torrent.

PD: Pon un Tag Board.

Juan RRR dijo...

Lobo: el que sale en los premios Hugo es un cuento que sería más tarde la primera parte de la novela.

David: no la tengo en electrónico. Sin Tag Board por lo menos me escribes un comentario ;)