sábado, 12 de junio de 2010

Fantasmas


En el aburrido nuevo mundo donde todo el mundo es de clase media-alta, Inky dice que nada lo ayuda a uno a disfrutar de su bidet como pasarse unas horas meando en la calle. Tú deja de bañarte hasta que apestes y una simple ducha caliente te resultará tan agradable como un viaje a Sonoma para darte un enema desintoxicante de barro.
—Piensa en ello —dice Inky— como una especie de sorbete de pobreza.


Reunir un grupo disimil de protagonistas en un sitio cerrado como excusa para realizar una recopilación de cuentos ya es un truco viejo (Las mil y una noches, El Decameron, Los cuentos de Canterbury). Muchas veces el hilo que une los distintos relatos no pasa de ser una hebra muy débil.

Este es el caso de Fantasmas de Chuck Palahniuk.

23 relatos contados por un grupo variopinto y extraño de personajes quienes voluntariamente deciden acudir a un misterioso retiro durante tres meses para desarrollar sin trabas todo su potencial como escritores. El lugar de retiro resulta ser un teatro abandonado y los pichones de escritores estarán prisioneros sin posibilidad de salir o pedir ayuda.

Lo que se podría llamar línea principal es una historia casi surrealista (aunque bastante floja); narrada en primera persona por un alguien que no se identifica, los distintos personajes llamados por apodos que se relacionan con sus características, costumbres o historias propias se irán automutilando y saboteando a fin de crear una magna historia de sufrimiento, tortura y supervivencia que los haga famosos y millonarios cuando puedan salir de su autoimpuesto encierro.

Pero más allá de que la historia general falle, los cuentos, escabrosos y grotescos, llenos de leyendas urbanas, referencias falsas, conocimientos inútiles e historias que parecen verídicas pero seguramente no lo son (o quizá si) no tienen desperdicio.

Puro Palahniuk (y el que no lo haya leído solo debe recordar la versión cinematográfica del Club de la Pelea): personajes demenciales, perdedores, outsiders con historias que no sería extraño llegar a ver algún día en la prensa. Desde toda una cadena de prostitución practicada por sobadoras de pies en Reflexoputa pasando por la clase alta tomando vacaciones como anónimos vagabundos sin hogar en Vacaciones en el arroyo, desde el negocio del arte y como evitar que tu inversión se deprecie por un artista demasiado productivo en Ambición hasta como todo se devuelve en alguien que estafó al seguro y terminó convertido en investigador de los mismos en Lisiado.

El primer cuento, Tripas, se ha convertido en toda una leyenda urbana que ronda alrededor de los clubs de fans de Palahniuk, se reportan desmayos cada vez que el autor lo lee en público en sus giras promocionales. La historia es fuerte (con sobrada razón empieza con un "Coge aire. Coge todo el aire que puedas" para finalizar "Ahora ya puedes respirar hondo otra vez") pero me suena a otro factoide de los que el mismo Palahniuk usa a granel (el mundo actual es demasiado cruel y cínico para que aún hayan desmayos así sea describiendo como alguien pierde el intestino masturbándose en una piscina).

Punto aparte los poemas, antes de la historia de cada personaje un pequeño poema lo describe, lamentándolo mucho no me va la poesía y menos traducida cuando ni siquiera rima, en mi opinión facilmente pueden ser saltados.

¿Chuck Palahniuk se repite? muy posible, pero en realidad no me importa.

Eso es lo que quiere la gente. Por la misma razón que vamos a las carreras para ver cómo chocan los coches. Como dicen los alemanes: «Die reinste Freude ist die Schadenfreude». Nuestro placer más puro viene del dolor de la gente a la que envidiamos. La forma más genuina de placer. El placer que uno siente cuando una limusina gira en el sentido incorrecto en una calle de sentido único.

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