viernes, 21 de marzo de 2008

Olympo: La guerra y La caída


Olympos
Dan Simmons, 2005
Ediciones B, 2006
Traductor: Rafael Marín Trechera


Justo antes del amanecer, Helena de Troya despierta con el sonido de las alarmas antiareas



Esta frase es el comienzo de la culminación de Ilión, ya por ahí podemos saber que nos espera en la novela; aqueos, troyanos y moravecs, ahora aliados, en guerra contra estos dioses olímpicos. Ayudados con campos de fuerza y repotenciados con nanomáquinas, los héroes griegos se enfrentan en combate singular contra los dioses en este extraño mundo paralelo homérico mientras en la Tierra original, a miles de años en el futuro, los humanos intentan sobrevivir a los ataques de unos demonios extraídos de la Tempestad de Shakespeare y de la imaginación de Robert Browning.

Preocupados por la cantidad de singularidades y macromodificaciones cuanticas que pueden originar la destrucción del Sistema Solar, los moravecs emprenden una misión a la Tierra para descubrir y tratar de eliminar estas manipulaciones y sus terribles efectos.

Igual que Ilión, aventura a granel, ideas locas y desbocadas, estrambóticos dioses, divertidos personajes y salvados por la campana por increíbles deus ex machina te mantienen en vilo durante más de 900 páginas (e igual que en el caso de Ilión, dos libros en español que en realidad es una única novela en inglés).

Lo divertido de la trama te permite olvidar lo rebuscado y enrevesado del origen de los voynix (además del tufillo a política exterior republicana gringa), de esas encarnaciones de la noosfera y la logosfera y de sus contrincantes, demonios y brujas literarios. Genera cierta impresión de resolución de los hilos a medida que los escribía por parte de Simmons, huele a improvisación.

Todos los errores se diluyen cuando llegas a diálogos como este:

—No tengo más remedio —ruge Aquiles—. La amo.
La Noche vuelve a reírse.
—¿La amas? ¿Eso dice Aquiles, que se acuesta con muchachitas esclavas y princesas conquistadas y reinas capturadas con la indiferencia con que otros comen aceitunas, sólo para descartarlas luego como huesos escupidos? ¿La amas?
—Es por el perfume de feromonas de Afrodita —dice Hefesto, todavía de rodillas.
La Noche deja de reir.
—¿De que tipo? —pregunta
—Número nueve —gruñe Hefesto—. El veneno de Puck. Las nanomáquinas autorreplicadoras de la corriente sanguínea reproducen constantemente más moléculas dependientes y privan al cerebro de endorfinas y serotonina si la víctima no actúa siguiendo su embelesamiento. No hay antídoto.
La Noche vuelve su rostro-velo esculpido hacia Aquiles.
—Creo que estas verdaderamente jodido, hijo de Peleo.

4 comentarios:

Lobo7922 dijo...

¿terminó bien entonces? ¿no se sacó una Jhon Lennonada? ¿Se le pueden perdonar a Simmons los pecados cometidos en Hyperión y sus secuelas? ;)

David Aponte dijo...

PROMETE!!!

Dragón negro dijo...

Será que me leo algo de Simmons?

Con tus reseñas me esta picando el gusanito...

Juan RRR dijo...

Lobo: no, no hay ningún all you need is love y bueno, de Hyperion solo me he leído ese y la Caída, por lo que no se que tan malos son los otros aunque las opiniones vistas en general no los dejan bien parados. Estos son buenos, Olympo es practicamente obligatorio después de Ilión pero siento cierta improvisación.

Dave: da lo que promete.

Dragón: ya tardas, por lo menos deberías leerte Hyperion, es un imprescindible (EMHO).