jueves, 7 de agosto de 2008

20.000 leguas de viaje submarino


Julio Verne, 1869
Vingt mille lieues sous le mers
Editorial Gaviota, 2001
Traducción: Tradutex


¿Y a estas alturas quién no se sabe la historia?

Un extraño y enorme ser marino se ha visto por los océanos, como puede representar un peligro los "echa'os pa'lante" de EEUU se deciden cazarlo. El profesor Aronnax, celebre biologo marino francés, es invitado a participar. Cuando navegan por el Pacífico descubren al "mounstruo", lo atacan, son atacados y el profesor, su asistente Conseil y el arponero canadiense Ned Land caen al mar para descubrir que no era ningún monstruo sino una enorme embarcación submarina, el Nautilius. Son rescatados por su extraño capitán, Nemo, quien los mantiene prisioneros ya que no puede permitir que su secreto se divulgue. Viajaran 20.000 leguas, verán muchas maravillas, peligraran sus vidas, descubrirán muchas cosas y vislumbraran cual es la razón de ser de ese auto-exiliado y vengativo capitán.

Después de viejo intentando llenar los huecos de clásicos nunca leídos y ya recordé porque nunca lo leí de joven; ¡Que horror de listas, descripciones, enumeraciones ad nauseam de peces, moluscos, mariscos, cefalopodos, tortugas, aves y cuanto bicho pueda ser encontrado en el mar! Largas parrafadas con enumeraciones de lo visto, con aclaratorias de la especie, sub-especie, tipo y detalles idiotas que no aportan nada a la historia. ¡Dios! Que pedantería la de Verne. Supongo que el esfuerzo es el intento por dar veracidad a la historia y al personaje de Aronnax, pero que manera de alargar y estropear una historia intentando ser docto y conocedor.

A nuestro paso, como compañías de agachadizas en un pantano, se levantaban bandadas de peces curiosos del género de los monópteros, cuyas especies no tienen otra aleta que la de la cola. Reconocí al javanés, verdadera serpiente de ocho decímetros de larga, con el vientre lívido, confundible fácilmente con el congrio a no ser por las líneas de oro de sus lados. En el género de los tromatos, cuyo cuerpo es muy comprimido y oval, observé el parus de colores resplandecientes llevando como una guadaña su aleta dorsal, pescados comestibles que secados y escabechados forman un alimento excelente conocido con el nombre de "karawade"; después los tranquebaros, pertenecientes al género de los asiforoides, cuyo cuerpo está recubierto de una coraza escamosa con ocho capas longitudinales.

La recomendación al que decida asumir este libro, saltarse los párrafos anteriores que no aportan nada. A menos que se sufra de insomnio. Muy buena cura.

Ahora, pasando de largo por estas eternas y sinsentido listas, nos podemos encontrar con esta especie de proto-ciencia ficción de aventuras, algo hard en su planteamiento de intentar explicar científicamente el gran avance que significa el Nautilius, gracias a ese nuevo portento de la electricidad, y la descripción de las causas y efectos de los fenómenos marinos. Acompañada por momentos de aventuras y maravillas se puede encontrar una historia amena y divertida, que por instantes no sabemos si es políticamente incorrecta adrede, ingenua o solo un reflejo de la visión occidental del mundo en el siglo XIX ante fragmentos como el siguiente:

Una segunda piedra, cuidadosamente redondeada, que arrebató de la mano de Conseil un sabroso muslo de paloma, robusteció su observación.
Los tres, con el fusil al hombro, nos dispusimos a responder el ataque.
-¡Son monos! -exclamó Ned Land.
-Poco más o menos -contestó Conseil-; son salvajes.

Aunque sus personajes son estereotipados hay que leerla sabiendo que Verne contribuyó a crear esos estereotipos y clichés. Historia en cierta forma paradigmática de la ciencia ficción, ese arquetipo de científico loco alejado de la humanidad nos acompaña quizás desde entonces.

150 años después aún se puede leer (aunque en mi caso con cierto esfuerzo)¿No es esa la definición de clásico?

10 comentarios:

Jorge De Abreu dijo...

Hablando de clásicos: Ahorita me estoy leyendo "La isla del tesoro".

Juan RRR dijo...

Ahh, la recuerdo con mucho cariño.

Quince hombres sobre el baul del muerto
¡quince! Oh Oh Oh
¡y una bortella de ron!

El ron y el diablo decidieron su suerte
¡el diablo!Oh Oh Oh
¡y una botella de ron!

Dragón negro dijo...

Bueno, déjame discrepar sobre la utilidad de esas largas descripciones.

Yo aprendí mucho de ellas y en mas de una ocasión me impulso a saber como buscar algo de una manera apropiada que nunca hubiera conocido si no leía la disertación científica.

Creo que depende del gusto del lector. :P

Juan RRR dijo...

No se si has leído 20.000 leguas, pero cuando digo enumeraciones ad nauseam no exagero. La cosa indigesta.

Claro, para todos los gustos hay, supongo que algún biologo marino existirá gracias a que leyó el libro cuando niño y le pareció maravilloso.

Quizás de aquí aprendió Chavez su técnica discursiva; "los niños, la niñas, los hombres, las mujeres, los perros, los gatos, las venezolanas, los venezolanos" y de ahi pa'lante

Dragón negro dijo...

Solo lo he leído unas 4 veces... mentira, creo que 5...

;)

Juan RRR dijo...

También hay los que matan gatitos por placer.

;)

Jorge De Abreu dijo...

Bueno. Ya me leí "La isla del tesoro". Destaco que las descripciones son mantenidas en un mínimo. Todo el espacio es para la acción y el resultado es fabuloso. Una historia para deleitarse... pero supongo que todo queda bien dentro de su contexto.
¡Aaaah!, con respecto a las frases de la novela: el viejo "Capitán Flint" con sus "¡Doblones! ¡Doblones! ¡Doblones!"
Me imagino como quedaría la casaca de Silver... aunque Stevenson no entra en esos detalles.

clau dijo...

Es cierto. Hay descripciones larguísimas completamente prescindibles. No aportan (casi) nada al desarrollo de la historia.

Así y todo, es, con toda probabilidad, una de las cinco obras capitales de Verne. Y sí, eso no es poco decir.

Guido dijo...

No sé que tiene. Pero me fascina Verne. El párrafo que pusiste me mata, JRRR.

Generalmente las descripciones me repugnan y me ponen mal. Pero estas no se limitan al color del recoveco de la nave y su decoración, sino también establecen relaciones y aportan datos adicionales. Sí, yo soy de los que se pasan horas hiperleyendo hipertexto. Y a pesar de que el naturalismo per se no es mi rama de la biología, me gustan esas descripciones. No sé, de verdad, es un enigma subjetivísimo.

Dragón negro dijo...

Eres de los mios Guido!!!

matagatos según Juan... :P